Algunos de los platos de la cocina portuguesa pueden parecer extraños al principio, pero si se atreve a probarlos, ¡le espera un auténtico placer!

Caracóis

Los caracoles encabezan la lista de los alimentos más extraños de Portugal. Según la sabiduría popular, sólo se pueden comer en los meses del calendario que no llevan la letra R, es decir, de mayo a agosto. A la hora de coger caracoles, es habitual ver a la gente en el campo buscando caracoles para llevar a casa. Los que se encuentran en los almendros se suelen coger prioritariamente, ya que se sabe que tienen mejor sabor. Cuando se capturan, hay que guardarlos en una caja con cáscara de patata y ramitas de almendro, precisamente para que pierdan el sabor amargo de algunas hierbas silvestres. Después se cocinan, mientras están vivas, a fuego muy lento en agua. Cuando salen las cabezas, se añaden los condimentos: sal, ajo y orégano. En los meses de verano, es habitual ver a los portugueses en una explanada comiendo caracoles, siempre acompañados de una cerveza y una cesta de pan tostado con mantequilla.


Cabidela

También conocido como Arroz de cabidela, este plato es originario de la región del Minho, en el norte de Portugal. El plato se centra principalmente en un guiso de pollo con arroz, con el toque especial de la sangre de pollo. Una vez guisado el pollo y prácticamente cocido el arroz, todo en la misma sartén, se añade la sangre del pollo, previamente avinagrada. La salsa es oscura y tiene un sabor ácido. Se puede añadir perejil después de la cocción. Existen variantes del plato derivadas de la colonización portuguesa. En Macao, por ejemplo, hay una cabidela hecha con carne y sangre de pato. En el sur del país, algunos cambian un poco la receta original y en lugar de poner arroz, utilizan patatas.


Maranho

Originario de la Beira Baixa, este plato utiliza el estómago de la cabra para hacer un manjar. La bandouga -estómago de oveja o cabra- después de lavada se cose con hilo dejando sólo un pequeño espacio para el relleno. El relleno se hace con la carne del animal del que se ha sacado la bandouga, el arroz y el tocino, entre otros embutidos. El plato es bastante sabroso, no se siente un sabor fuerte del estómago del animal. Si se lava bien, sólo se experimenta una fuerte combinación de sabores.

Túbaros

Poco hablados, ya que son más apreciados en el sur de Portugal, son los túbaros. A pesar de su extravagante nombre, el plato no es otra cosa que testículos de toro o cordero. El nombre dado al plato puede ser una forma de ocultar lo que se está comiendo. De todos ellos, es quizás el que más tiempo lleva de cocción, ya que se trata de una cocción previa en agua hirviendo y un adobo de los testículos, que luego se fríen. Se suelen servir acompañados de huevos revueltos.