El ministro comenzó considerando que el caos de los últimos días está relacionado con dos situaciones concretas: la primera con el hecho de que la agencia de Lisboa estuviera cerrada durante "casi una semana", lo que llevó a muchos a desplazarse a la de Oporto; y la otra relacionada con el hecho de que países como Nepal y Angola no reconocieran automáticamente los certificados de sus ciudadanos, obligándoles a acudir físicamente a AIMA.
Como reacción, Paulo Rangel ha anunciado que se reforzarán los equipos de Lisboa y Oporto y que habrá, "a partir de hoy, un cambio sustancial en los horarios de la agencia".
"No puedo precisar cuáles serán los horarios, pero serán ampliados", ha dicho a los periodistas, recordando que el objetivo es "controlar progresivamente la situación" y admitiendo que "no todo se resolverá enseguida", pero que trabajarán para controlar este "pico".
Por último, el ministro dejó un mensaje de "calma", diciendo que había estado en contacto con el ministro de la Presidencia, António Leitão Amaro, y revelando que "nadie perderá sus derechos". También dijo que se habían establecido contactos para que "nadie salga perjudicado por este retraso".







