Los alimentos y bebidas con alto contenido en grasa, sal y azúcar no pueden anunciarse en televisión antes de las 9 de la noche ni en internet a ninguna hora. Las empresas pueden anunciar marcas y versiones más sanas de los productos, pero no artículos específicos prohibidos. El gobierno británico calcula que la prohibición evitará unos 20.000 casos de obesidad infantil.


La prohibición afecta a productos relacionados con la obesidad infantil, como refrescos, chocolates, dulces, pizzas y helados. La inclusión de productos se determina mediante una herramienta de puntuación nutricional que evalúa los niveles de grasas saturadas, sal y azúcar. El incumplimiento puede dar lugar a la adopción de medidas por parte de la Autoridad de Normas Publicitarias.