"No tengo ninguna duda de que en dos o tres años, desde el punto de vista de la cantidad de agua, estaremos completamente tranquilos. Tenemos las presas literalmente llenas", declaró José Pimenta Machado a Lusa, estimando que a finales de febrero Portugal batirá el récord de agua almacenada en el país.
"No estamos al 100% porque estamos soltando agua", observó.
Según el boletín semanal de embalses de la APA, Portugal continental tenía 12.610 hectómetros cúbicos de agua almacenada, el 95% de su capacidad total. El embalse con menos agua, el de Arade (río que desemboca en Portimão), estaba al 74%.
En declaraciones a la agencia de noticias Lusa, Pimenta Machado subrayó que el país atravesó una "situación verdaderamente excepcional", con lluvias persistentes que afectaron "desde Bragança hasta Faro", tras las tormentas que azotaron el país en las últimas semanas.
"Afectó a todo el país. No recuerdo que todas las cuencas fluviales estuvieran llenas", afirmó.
El funcionario recordó que la situación en el sur es muy diferente a la del norte, pero en la sucesión de tormentas, la zona que normalmente tiene menos agua, el sur, también se vio afectada.
Pimenta Machado señaló un caso que ilustra claramente esta realidad: la presa de Monte da Rocha, que "todos los portugueses conocen por no tener agua", y que esta semana estaba soltando agua superficial porque estaba "completamente llena".
El Alentejo
La presa de Monte da Rocha, en el municipio de Ourique, en la región del Alentejo, solo se había llenado una vez este siglo, en 2011, pero los años siguientes fueron de sequía. Comparando los datos de febrero de 2018, estaba al 8% de su capacidad, y en 2021 alcanzó el 29,4%. El año pasado estaba al 14,5%, y en 2024 estará al 12,1%.
"Lo mismo pasó en Campilhas, lo mismo pasó en los embalses del Algarve", dijo el presidente de la APA, recordando que en 2024 las presas del Algarve tenían agua suficiente para cinco meses.
Los datos indican que Campilhas, en Santiago do Cacém, Alentejo, no superó el 40% en la última década (en 2017), y en febrero de 2022, en pleno invierno, estaba al 4%.
En Santa Clara, en el río Mira, en Odemira, el nivel de agua ha oscilado entre el 66% y el 33% en los últimos años, "y en este momento está lleno."
El Algarve
En Bravura, en el municipio de Lagos, el máximo alcanzado en febrero en los últimos 10 años fue del 34,1% en 2022. Hace dos años, estaba en el 12,5%. En Castro Marim, otra presa, Odeleite, nunca se ha llenado en la última década.
Este año, todos los embalses están llenos, lo que demuestra "la excepcionalidad" por la que pasó el país, que hoy se encuentra en una situación más tranquila, con los ríos volviendo a sus cauces. Pimenta Machado admitió que este periodo "no fue fácil". "Desde el punto de vista profesional, nunca había vivido un momento tan difícil", reconoció.
Incluso en el Algarve fue necesaria una gestión eficaz de las presas de Arade y Funcho, en la cuenca del Arade. "Que yo recuerde, el río Arade no tiene agua desde 2018. El Arade tuvo que descargar varios días seguidos", observó.
El río Chança, afluente del Guadiana en el lado español, también alcanzó niveles de 1.100 metros cúbicos por segundo.
"No recuerdo haber vertido nunca en el río Guadiana, que en su desembocadura alcanzó caudales de unos 6.000 metros cúbicos por segundo", señaló.
Pimenta Machado recordó que las tormentas entraban por el Atlántico, afectaban a Portugal y luego pasaban a España, y de las cuencas españolas el agua volvía a Portugal, una dificultad agravada por la "dificultad añadida" de la nieve (que, al convertirse en agua, corría hacia los ríos), especialmente el Mondego y el Zêzere.
"Siempre tenemos grandes dificultades para entender la importancia del deshielo para el caudal de los ríos", dijo, recordando que los incendios del verano pasado también influyeron, como en la Serra do Açor, donde la vegetación debilitada y los suelos que no retenían el agua empeoraron la situación.







