Con 83 millones de consumidores potenciales y una recuperación económica en curso, los viajeros alemanes -y otros mercados centroeuropeos influidos por la economía alemana- consideran ahora Portugal un destino prioritario. Esta preferencia se ve acentuada por el posicionamiento de Portugal como "refugio seguro" y alternativa viable en medio de la creciente inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, que ha afectado a los principales centros internacionales.

El optimismo de cara a 2026 se ve reforzado por los datos de enero, que ya muestran al país funcionando a "pleno rendimiento", con un crecimiento del 1% en turistas internacionales y aumentos significativos del 12,5% en el mercado canadiense y del 8% en el brasileño.

Según Pedro Machado, esta apuesta por la recuperación y el crecimiento de los mercados de larga distancia es uno de los pilares de la dinámica actual, atrayendo visitantes de EE.UU. y Canadá que valoran la seguridad y productos diferenciados, como el enoturismo y la Industria de Reuniones. Esta tendencia sitúa a Portugal en un radar más restringido, entre los países que pueden beneficiarse de la coyuntura internacional para atraer segmentos de mayor valor añadido.

La implementación de la "Estrategia de Turismo 2035" ya está en marcha, con acciones concretas dirigidas a reforzar la conectividad aérea, otro factor vital para el éxito del sector. El nuevo hub de TAP en Oporto es una señal de fortaleza en esta estrategia, impulsando las conexiones transatlánticas junto al refuerzo de aerolíneas como Jet2 y easyJet, así como de los tres grandes operadores americanos (Delta, United y American).

Con los aeropuertos de Faro y Oporto batiendo récords de 10 y 17 millones de pasajeros, respectivamente, el Gobierno espera que las obras de infraestructura y la implantación del sistema de fronteras EES aporten, a finales de este mes, las soluciones necesarias para paliar las limitaciones en Lisboa y garantizar la fluidez del tráfico turístico en 2026.