Cuando camine por las calles de Oporto en estos momentos de principios de primavera, ¡puede encontrarse con un repentino estallido de color rosa!

Los magnolios están floreciendo, y son algo más que flora estacional: son arquitectura viva. Aunque los árboles tienen millones de años, no son originarios de Portugal. Originarios de China, son el resultado de la navegación portuguesa.

Es interesante que tengamos esta tendencia a reconocer la belleza en la naturaleza, especialmente dentro de las ciudades. Estos árboles y sus colores nos recuerdan que la belleza está en todas partes.

La próxima vez que pase junto a una rama en flor, deje que el color le replantee el día. Al fin y al cabo, el espacio que habitamos define los pensamientos que cultivamos. ¿Y qué hace ese trozo de color en nuestra conciencia?