Inmigración: el STM solicitó una revisión urgente de la ley orgánica de la Agencia de Integración, Migración y Asilo (AIMA) para hacer frente a la precariedad existente y reforzar la red diplomática, incapaz de atender las necesidades de los inmigrantes.
"La falta de inversión estatal en la red consular hace que gran parte de la tramitación de visados esté actualmente en manos de la multinacional VFS Global, una situación que supone una preocupante externalización de funciones sensibles del Estado portugués y una pérdida de control directo sobre procedimientos esenciales de la política migratoria", acusó el STM.
Ley orgánica de AIMA
La ley orgánica de AIMA "prevé la existencia de Oficiales de Enlace de Inmigración, cuya función es estratégica para la gestión de los flujos migratorios y para la coordinación con las representaciones diplomáticas portuguesas en los países de origen de la inmigración, pero estos puestos están desiertos desde hace cerca de dos años", denunció el sindicato.
Esto se produce en un momento en que el Gobierno ya ha rechazado las peticiones de flexibilidad de las autoridades locales y las asociaciones empresariales en relación con la contratación de inmigrantes para los trabajos de reconstrucción tras la tormenta Kristin.
En respuesta a las peticiones, el Ejecutivo consideró que las vías migratorias reguladas son la única forma autorizada de entrada, con visados expedidos por el sistema consular.
A pesar de que el programa fue anunciado hace varios meses, el número de entradas por esta vía no supera los 3.000 procesos, según las cifras divulgadas hasta ahora por la autoridad de control.
Para el STM, "en un contexto internacional marcado por conflictos, inestabilidad geopolítica y aumento de la presión migratoria, se hace aún más urgente reforzar la presencia institucional portuguesa en el exterior", con el nombramiento de oficiales de enlace y la creación de nuevos puestos en "países que hoy asumen un papel central en la dinámica migratoria contemporánea".
"Los trabajadores de la inmigración no pueden seguir siendo ignorados", afirma el STM, considerando prioritario "valorizar sus funciones, invertir seriamente en formación, garantizar la integración digna de los profesionales que ya contribuyen diariamente al funcionamiento de los servicios y reforzar las estructuras públicas".
Revisar la ley
El STM reclama una revisión de la ley orgánica de AIMA, recordando que la inmigración es un "fenómeno estructural y permanente de las sociedades contemporáneas, que requiere políticas públicas sólidas, servicios robustos y trabajadores debidamente formados y valorados".
El organigrama actual es excesivamente farragoso, burocrático y redundante, creando bloqueos internos, solapamiento de competencias y contribuyendo a una creciente entropía organizativa que compromete la eficacia de los servicios y la capacidad de respuesta del Estado", afirma el STM, subrayando que, "a esta realidad se añade otra preocupación creciente: el uso de mediadores culturales en condiciones de gran precariedad y frecuentemente como solución 'low cost' para atender necesidades permanentes de servicios."
"Aunque el papel de la mediación cultural es relevante para apoyar la acogida y facilitar la comunicación con los ciudadanos extranjeros, su utilización como sustituto de trabajadores cualificados de la administración pública constituye un error estructural y un signo preocupante de la devaluación de las funciones técnicas en el ámbito de la inmigración", acusan los dirigentes sindicales.
El STM elogia el papel de los mediadores culturales "en el funcionamiento de los servicios y en contacto directo con las comunidades de inmigrantes", considerando que "no pueden seguir manteniéndose en regímenes precarios o informales".
El sindicato sostiene que es "necesario crear las condiciones para una integración digna y estructurada en los servicios, con un marco funcional claro, una formación adecuada y el reconocimiento institucional del trabajo" que ya están realizando.






