En abril de 2026, la Comisión Europea aprobó 1.070 millones de euros para financiación global. Las empresas portuguesas, las universidades y la Marina obtuvieron una parte significativa para capacidades militares e investigación tecnológica.
Portugal lidera un proyecto coordinado por INESC TEC sobre tecnologías disruptivas para la protección de infraestructuras submarinas. Este ámbito es vital para proteger los cables de datos y energía en el Atlántico.
La implicación nacional se extiende a dominios de frontera tecnológica, especialmente a través de la participación en un consorcio liderado por Airbus para desarrollar una constelación de satélites de vigilancia y reconocimiento espacial.
Portugal también está presente en proyectos de modernización de sistemas terrestres, como vehículos blindados y nuevos lanzadores de morteros electromagnéticos, así como en innovaciones en textiles avanzados para camuflaje.
Para estos 16 proyectos, la Unión Europea podría aportar hasta 421,1 millones de euros de los 500 previstos. En algunos casos, esto cubre todo el coste de desarrollo.
La estrategia de Bruselas, que pretende cumplir la hoja de ruta de defensa hasta 2030, da prioridad al refuerzo del flanco oriental y a la creación de un escudo aéreo europeo, otorgando un papel central a las pequeñas y medianas empresas (PYME).
En Portugal, este modelo se refleja en la composición de las 634 entidades implicadas a nivel europeo, donde las PYME representan más del 38% de los participantes.
Con la conclusión de los acuerdos de financiación prevista para finales de este año, la inversión de EDF consolida la Defensa como motor de innovación industrial y cooperación internacional, respondiendo al contexto de creciente inestabilidad geopolítica que marca el panorama europeo en 2026.








