En marzo de 2026, la inflación interanual subió al 2,7%, un salto considerable desde el 2,1% registrado en febrero, impulsada casi exclusivamente por la subida de los precios de la energía.
El Índice de Precios al Consumo (IPC) del sector energético se disparó hasta el 5,8% interanual, invirtiendo la tendencia negativa de los meses anteriores y representando más del 50% del aumento general de la inflación en el país.
A pesar de la volatilidad de los precios de los carburantes y la electricidad, la inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados, se mantuvo relativamente contenida en el 2,0% en marzo, frente al 1,9% de febrero.
Esta estabilidad en la base del indicador sugiere que, por ahora, el contagio a otros sectores de la economía es limitado, aunque los expertos advierten de riesgos futuros.
Que esta subida del IPC persista en los próximos meses dependerá ahora únicamente de la evolución de los acontecimientos geopolíticos y de la duración del conflicto, que sigue siendo el principal factor de incertidumbre para la estabilidad de los precios en Portugal y en la zona euro.








