La compañía informó de un aumento de tarifas del 10%, revirtiendo anteriores recortes de precios, con lo que la cifra es un 40% superior a la del año pasado, impulsada por la subida de los precios de los billetes y la fuerte demanda.
La mayor aerolínea de bajo coste de Europa ingresó 15.500 millones de euros por la venta de billetes y extras como la selección de asiento, el equipaje y el embarque prioritario.
Los extras cobrados a los pasajeros ascendieron a casi 5.000 millones de euros, con una media de 24 euros por usuario. Ryanair transportó 208 millones de pasajeros, un 4% más, lo que demuestra que los viajes de bajo coste siguen siendo importantes para las familias europeas.
Los costes de explotación alcanzaron los 13.100 millones de euros, reflejando el aumento de las tasas aeroportuarias, el personal y los costes de combustible.
Ryanair mantuvo estables los márgenes de beneficio aumentando los precios y utilizando los aviones de forma eficiente. La cobertura del combustible ayudó a fijar por adelantado los costes energéticos, reduciendo los riesgos del mercado.
Los pasajeros ven subir las tarifas, pero la amplia red de Ryanair y sus bajos precios base siguen atrayendo a los clientes. El coste final del viaje depende más de los extras elegidos al reservar.
Los analistas afirman que las aerolíneas de bajo coste se han beneficiado de que los consumidores elijan viajes más cortos y baratos dentro de Europa y el norte de África en lugar de viajes de larga distancia.
El número de pasajeros creció a pesar de los retrasos mundiales en la entrega de nuevos aviones, lo que limitó la expansión de la flota.
Ryanair espera que los precios varíen en función de la demanda y el crecimiento operativo.
Aunque Ryanair no dio estimaciones de tarifas, las tendencias actuales sugieren que los precios se mantendrán altos. El coste total del viaje depende del momento de la reserva y de los servicios adicionales seleccionados.








