Los hallazgos proporcionan una cronología geológica más clara y una mejor comprensión de los cambios climáticos y del nivel del mar en el pasado. El yacimiento puede utilizarse ahora como punto de referencia para estudiar los patrones climáticos a largo plazo y los futuros cambios medioambientales.
Los investigadores utilizaron el análisis de fósiles y la cartografía detallada para datar las formaciones con mayor precisión, demostrando que son más jóvenes de lo que se creía. Las capas de caliza actúan como un archivo natural que conserva información sobre entornos antiguos.



