Los intensos temporales que azotaron la costa portuguesa entre enero y febrero provocaron erosión y alteraron significativamente la morfología de los arenales, modificando zonas profundas, taludes y la dinámica de las corrientes.
Según la Federación Portuguesa de Socorristas, estos cambios han alterado por completo la dinámica del mar, agravando los peligros ocultos y haciendo las playas más traicioneras para los bañistas esta temporada.
Las corrientes de resaca siguen siendo la principal causa de muerte por ahogamiento en Portugal, siendo responsables de gran parte de las 76 víctimas mortales registradas en los últimos cinco años.
La Autoridad MarítimaNacional (AMN) subraya que, aunque estas corrientes estén señalizadas en las playas vigiladas, el riesgo es extremo en las zonas no vigiladas, donde se produjeron casi la mitad de las muertes del año pasado. Ilustra este peligro la pérdida de dos vidas en playas no vigiladas, incluso antes del inicio oficial de la temporada.
Para mitigar estos riesgos, la Armada reforzará la vigilancia en las zonas no vigiladas con 25 vehículos, 6 quads y 62 militares, desplegados dinámicamente según las necesidades. Aunque la cobertura completa del litoral y de las playas fluviales sólo estará garantizada a mediados de junio, municipios como Albufeira, Cascais y la región de Madeira garantizan la vigilancia desde el primer despliegue.
Para hacer frente a la escasez de profesionales, con una estimación de 6.500 socorristas necesarios en todo el país, se ha recurrido a la contratación de profesionales extranjeros, al tiempo que Fepons aboga por la creación urgente de incentivos legales y estatutos especiales para los estudiantes, con el fin de garantizar la seguridad durante toda la temporada de baño.








