Esta advertencia se produce en un momento en que crece la preocupación en todo el sector turístico por el impacto del sistema biométrico de control fronterizo, que se implantó plenamente en todo el espacio Schengen en abril de 2026 y que exige a los ciudadanos de países no pertenecientes a la UE que entren en los países participantes que registren sus huellas dactilares e imágenes faciales como parte de unos controles fronterizos reforzados.
En un acto organizado en Londres por la asociación británica de viajes ABTA, Uku Särekanno, director ejecutivo adjunto de Frontex, afirmó que la fase más difícil de la implantación sigue siendo el registro inicial de los viajeros.
«Esperamos que la situación se estabilice en el plazo de uno o dos años, ya que la parte más complicada es el primer registro», afirmó, y añadió que los avances en la implementación varían considerablemente entre los Estados miembros.
Estos comentarios han intensificado la preocupación entre las compañías aéreas, los aeropuertos y los operadores turísticos, muchos de los cuales ya han informado de largas colas y trastornos operativos en aeropuertos, terminales de transbordadores y pasos fronterizos terrestres desde que se introdujo el sistema.
Destinos populares en el punto de mira
Esta cuestión reviste especial importancia para España, uno de los destinos europeos más populares entre los visitantes internacionales, ya que cada año pasan por sus aeropuertos y puertos millones de viajeros de fuera de la UE, entre ellos un gran número procedente del Reino Unido.
Según los representantes del sector, los continuos retrasos en las principales puertas de entrada, como Málaga, Alicante y los destinos de las Islas Baleares y Canarias, podrían afectar a la experiencia de los visitantes durante los periodos de máxima afluencia turística.
Aunque actualmente no hay datos oficiales que indiquen un cambio en los hábitos de viaje, los organismos turísticos han expresado su preocupación por que los tiempos de espera prolongados puedan disuadir a algunos turistas, especialmente a aquellos que planean escapadas cortas o viajes frecuentes.
Aplicación desigual
Según Frontex, uno de los principales retos radica en los diferentes ritmos de aplicación en toda la UE.
Mientras que algunos países han realizado importantes inversiones en infraestructura, tecnología y personal para respaldar el nuevo sistema, otros se han encontrado con obstáculos técnicos y operativos.
Como resultado, la experiencia de los pasajeros puede variar significativamente en función del lugar por el que entren en el espacio Schengen, ya que algunos pasos fronterizos tramitan a los viajeros con relativa eficiencia, mientras que otros siguen experimentando congestión, sobre todo cuando un gran número de usuarios que acuden por primera vez deben someterse al registro biométrico.
Las autoridades estiman que lograr procedimientos uniformes en los aproximadamente 1 700 pasos fronterizos externos sigue siendo una tarea de gran envergadura.
Medidas de alivio temporales
Con el fin de reducir la presión durante las primeras fases de la implantación, se ha permitido a los Estados miembros de la UE suspender temporalmente determinados requisitos del EES durante períodos de demanda excepcionalmente elevada. No obstante, está previsto que dichas medidas de contingencia expiren en septiembre.
La proximidad de la fecha límite ha suscitado preocupación en el sector turístico, y las asociaciones del sector reclaman que se mantenga la flexibilidad mientras las autoridades fronterizas continúan adaptándose al sistema.
Las compañías aéreas y las agencias de viajes sostienen que la retirada prematura de estas medidas podría agravar las perturbaciones durante las temporadas altas de vacaciones si los problemas operativos no se han resuelto por completo.
Aplicación plena
A pesar de estas preocupaciones, Frontex ha indicado que, por el momento, no hay planes de prorrogar las exenciones temporales. En cambio, la prioridad de la agencia es mejorar la coherencia operativa y garantizar que el sistema funcione de manera eficaz en condiciones normales de aplicación.
Este enfoque implica que se espera que las autoridades fronterizas sigan aplicando los controles biométricos en su totalidad, incluso si en algunos puntos se sigue produciendo congestión durante las temporadas altas de viajes.
Seguridad y eficiencia
Según funcionarios de la UE, el Sistema de Entrada y Salida es una inversión a largo plazo para modernizar la gestión de fronteras y reforzar la seguridad en todo el espacio Schengen, y sostienen que era inevitable que se produjeran algunas perturbaciones, dada la magnitud que supone la introducción de controles biométricos en múltiples países y miles de puntos fronterizos.
Sin embargo, el reconocimiento por parte de Frontex de que el período de adaptación podría prolongarse hasta dos años ha avivado el debate sobre si la implantación se ha coordinado suficientemente.









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