Hace poco me topé con una receta de tarta de manzana holandesa y pensé: «Sí, los lectores de The Portugal News tienen que conocerla, porque la versión holandesa de la tarta de manzana no tiene parangón». Lo sé porque he probado muchas variantes de tarta de manzana en varios países, y ninguna se acerca ni de lejos a la versión holandesa. ¡Esta es mi opinión holandesa, totalmente imparcial!

En comparación con todas las diferentes versiones de otros países, puede parecer una prima lejana, una pariente hippie de todas las demás tartas de manzana, excéntrica por decir lo menos, en primer lugar por su masa, que es un poco gruesa y, la verdad, una exageración en cuanto a carbohidratos. Puede resultar intimidante para algunos, pero para otros es la auténtica. No se parece en nada, por ejemplo, a la versión francesa, hojaldrada y delicada.

Luego está el relleno. Vaya, hablando de trozos grandes… Tampoco esperes delicadeza aquí. Nada de manzanas cortadas en finas rodajas, solo trozos de manzana y pasas y mucho sabor, gracias a las «speculaaskruiden», una mezcla mágica de canela, clavo, nuez moscada y jengibre. Todo esto le da a la tarta de manzana holandesa esa cálida sensación de «gezelligheid». Es una palabra tan típicamente holandesa que «acogedor» no la describe del todo, aunque se acerca bastante. Es todo ese ambiente que acompaña a la sensación de calidez.

La historia nos cuenta que los holandeses llevan horneando appeltaart al menos desde la Edad Media. Las primeras recetas debían de ser bastante sencillas: manzanas, un poco de masa y quizá algo de miel. Con el tiempo, la receta fue evolucionando, añadiéndose especias y haciéndose la corteza más gruesa.

La fase de elaboración

Ten en cuenta, cuando tengas el valor holandés suficiente para atreverte con esta tarta de manzana, que no puedes usar la masa ya preparada que se compra por ahí. ¡De verdad que tienes que ponerte manos a la obra y hacer el trabajo tú mismo! Tienes que «construir la bestia», por así decirlo.

Ser cobarde y perezoso no sirve de nada. Primero está la lucha con la masa. Confesión: nunca he hecho una appeltaart; sé cocinar, ¡pero la repostería se me escapa! Esta es una de las razones por las que nunca he intentado hacer esta tarta de manzana. La masa no es lo mío. Se me pega a las manos, al rodillo, a la tabla de cortar o a la encimera, y me frustra muchísimo.

Luego está la montaña de manzanas que hay que pelar y cortar.

Pero la verdadera prueba llega cuando por fin intentas montarlo todo. Para la tarta de manzana holandesa, lo único que sirve es una fuente de horno honda. Hay que extender la masa y hacer dos círculos bonitos, la parte que me derrota por completo. Una de las círculos va en el molde hondo y la otra se corta en tiras para ponerla por encima. Una vez que la masa está en el molde, se rellena generosamente con manzanas mezcladas con azúcar, zumo de limón y canela (y las demás especias, si así lo prefieres).

Ahora solo queda hornear la tarta.

Lo mejor de la tradición holandesa

Una vez horneada la tarta, la mejor forma de servirla es templada, con una cucharada de nata montada —azucarada o sin azucarar— o una bola de helado de vainilla.

No te equivoques: la appeltaart es un tesoro nacional, un símbolo de la esencia holandesa. Se sirve en cafeterías, en casa, recién salida del horno o de una buena panadería. Es una de las favoritas en las fiestas de cumpleaños, para compartir con amigos o familiares.

Ahora bien, si estás listo para probar esta delicia con trocitos, especiada y ligeramente desordenada, aquí tienes la receta.

Tarta de manzana holandesa, o mejor dicho, «Appeltaart»

Tiempo de preparación: 75 minutos. Tiempo de cocción: 60 minutos

Tiempo total: 2 horas y 15 minutos. Raciones: para 6-8 personas

Ingredientes

● 300 g de harina con levadura incorporada

● 200 g de mantequilla

● 150 g de azúcar moreno claro

● 3/4 de huevo para la masa

● 1/4 de huevo batido para pintar

● una pizca de sal

● 1 kg de manzanas

● zumo de limón fresco

● 2 cucharaditas de canela molida

● una pizca de clavo molido, una cucharadita de jengibre y una cucharadita de nuez moscada molida (todo ello opcional)

● 50 g de azúcar

● 50 g de pasas secas (opcional)

Créditos: TPN; Autora: Scarlett Verkuijlen;

Preparación

1. Mezcla la harina, la sal, el azúcar moreno y la mantequilla en cubitos. Añade 3/4 de huevo y amasa bien los ingredientes hasta obtener una masa homogénea. Déjala reposar en la nevera durante una hora.

2. Pela las manzanas y córtalas en rodajas gruesas. Pon las rodajas en un bol aparte y espolvorea con zumo de limón, canela y azúcar; remueve. Añade las pasas (opcional). Tapa el bol y reserva.

3. Precalienta el horno a 175 ºC / 350 ºF. Forra un molde redondo untado con mantequilla (20-22 cm) con el 60 % de la masa. Añade las manzanas preparadas y distribuye las rodajas de manera uniforme.

4. Con el 40 % restante de la masa, forma una rejilla sobre las manzanas. En un bol pequeño, añade 1/4 de huevo y un poco de agua, y remueve. Pincela ligeramente la rejilla con la mezcla de huevo. Hornea la tarta durante unos 60-70 minutos.

5. ¡Sírvela caliente o fría con nata montada o una bola de helado de vainilla!

La tarta de manzana de la foto con las manzanas la ha hecho mi nuera, y la otra, mi amiga Monique, ¡que es capaz de hacer mucho más que recorrer el Camino de Santiago!