Fue un momento que, en mi opinión, merece más atención de la que solemos dedicar a una reorganización asociativa, ya que no solo nos encontramos ante la fusión de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas del Algarve y la Asociación de Industrias Hoteleras y Afines del Algarve. Nos encontramos ante una decisión que puede suponer un cambio importante en la forma en que se organiza, representa y da voz a la mayor actividad económica de la región.
La futura Asociación de Empresas Turísticas del Algarve, AETA, nació con una ambición más amplia. El propio nombre pone de manifiesto este cambio: ya no hablamos únicamente de hoteles o restaurantes, sino de empresas turísticas en un sentido más amplio, reconociendo que el turismo moderno es hoy en día un ecosistema en el que conviven el alojamiento, la restauración, el ocio turístico, el sector inmobiliario vinculado al turismo, la movilidad, la tecnología, los servicios y muchas otras actividades.
Autor: Paulo Lopes;
AHISA, creada en 1971, representa a unos 900 miembros, mientras que AHETA cuenta con aproximadamente 300. La unión de estas dos estructuras dará lugar a una asociación con una representatividad muy significativa en una región donde el turismo sigue siendo el principal motor económico. Pero, para mí, el verdadero valor de esta decisión no reside solo en las cifras: reside en la unidad.
Autor: Paulo Lopes;
Hélder Martins dijo algo durante este proceso que merece una reflexión: la tradición en el Algarve ha sido, a menudo, la de separarse y desintegrarse. Quizá este sea precisamente uno de los mayores problemas históricos de nuestra región. Contamos con 16 municipios, múltiples asociaciones, diferentes entidades e intereses legítimos, pero con demasiada frecuencia dispersos. Hablamos mucho de los mismos problemas, pero no siempre somos capaces de hablar con una sola voz a la hora de defender soluciones.
Por ello, considero que esta fusión es un excelente ejemplo. Unir dos asociaciones con historias y culturas diferentes, y décadas de actividad a sus espaldas, no será, sin duda, fácil. Requiere capacidad de diálogo, compromiso, confianza y, sobre todo, la comprensión de que el interés colectivo puede ser mayor que la preservación de las estructuras individuales. Ha sido necesaria la voluntad de los actuales dirigentes, Hélder Martins y Daniel do Adro, para lograr lo que se había debatido sin éxito durante años.
Autor: Paulo Lopes;
Y quizá ese sea el mensaje principal que extraigo de este momento: el Algarve se enfrenta a enormes retos, como la vivienda, la falta de mano de obra, la movilidad, el agua, la cualificación, la sostenibilidad, la competitividad internacional y la adaptación tecnológica, por citar solo algunos. Ninguna empresa, asociación o municipio podrá responder por sí solo a retos de esta envergadura.
Necesitamos más cooperación y menos fragmentación. Necesitamos una mayor capacidad para aunar intereses y construir posiciones comunes. Y, sobre todo, debemos comprender que una región que representa una de las mayores marcas internacionales de Portugal siempre tendrá más fuerza cuando consiga presentarse de forma coordinada.
Autor: Paulo Lopes;
Por ello, felicito a Hélder Martins, a Daniel do Adro y a los equipos de ambas asociaciones por el valor y la visión de seguir adelante con esta unión. La firma del memorándum es solo el comienzo de un proceso que debería completarse a finales de 2026, pero la señal ya se ha dado.
En un Algarve donde cada entidad suele hablar su propio idioma, dos de sus principales asociaciones decidieron hacer exactamente lo contrario: decidieron unirse. Y quizá este sea un ejemplo que muchos otros deberían seguir, porque el Algarve no necesita más voces que compitan entre sí para hacerse oír. Necesita una voz lo suficientemente fuerte como para que se la escuche.









Follow us on social media