"Nuestra lectura es que la GNR está siendo utilizada como arma para resolver un problema que la Policía de Seguridad Pública ya ha puesto varias veces sobre la mesa", declaró a Lusa el presidente de la ANOG, Tiago Silva. El responsable de la asociación que representa a los agentes de la GNR consideró que hay "casi como un intento" por parte de la GNR, de naturaleza militar, "de poner en orden a la policía civil".

"Esto es básicamente poner a una policía contra la otra", subrayó, y añadió: "Se nos está utilizando como arma, como diciendo, la policía no cumple, la GNR cumplirá".

"No queremos aprovechar ningún tipo de oportunidad para decir que somos más capaces o menos capaces, así que no se trata de valorar las dificultades que la PSP ha tenido y ha mencionado en el contexto del aeropuerto, pero tampoco se nos puede utilizar", dijo, recordando que en la GNR la falta de personal "también es clamorosa".

Haciendo hincapié en las competencias de la Guardia Nacional Republicana en el control de fronteras, sobre todo a nivel marítimo, y en el trabajo realizado en el ámbito de la agencia europea de control de fronteras Frontex, el presidente de la ANOG aclaró que la GNR "siempre ha estado en el aeropuerto" desde los tiempos del resguardo fiscal.

El martes, el Gobierno anunció un refuerzo inmediato de soldados de la GNR como medida de contingencia en el aeropuerto Humberto Delgado de Lisboa para reducir los tiempos de espera en la zona de llegadas. La GNR informó a Lusa de que el aeropuerto de Lisboa se reforzará con 24 soldados formados como guardias fronterizos a partir del próximo martes, que trabajarán en "turnos flexibles" formados por equipos de 10 personas más un supervisor.

Estos soldados trabajarán en la zona de llegadas para comprobar la documentación. Otra medida para reducir las colas fue la suspensión inmediata durante tres meses en el aeropuerto de Lisboa del sistema europeo de control de fronteras para ciudadanos extracomunitarios, conocido como Sistema de Entrada/Salida de la Unión Europea (SES), y la Comisión Europea ya ha dicho que pedirá a Portugal "más detalles" sobre esta interrupción.

El presidente de la ANOG consideró que esta suspensión "podría poner en peligro la seguridad nacional", argumentando que, por este motivo, "hay que extraer las consecuencias políticas". Como ejemplo, dijo, "esta falta de supervisión y de control más estricto" podría ser aprovechada por el crimen organizado o por redes terroristas u otros tipos de delincuencia.