Marca un cambio estructural en el posicionamiento del país en la economía mundial. Al convertirse en el 60º signatario de este marco de cooperación internacional liderado por Estados Unidos, Portugal asume un papel activo en la construcción de la nueva economía espacial, uno de los sectores que más rápidamente está transformando la geopolítica, la tecnología y la industria mundial.

El espacio ya no es un territorio reservado a la ciencia y a la exploración simbólica. Se ha convertido en una infraestructura crítica de la economía moderna. Los satélites sustentan las comunicaciones mundiales, los sistemas financieros, las cadenas de suministro, la gestión del clima, la observación de la Tierra, la defensa, la inteligencia artificial y prácticamente todas las arquitecturas digitales que sustentan el funcionamiento de las economías. Al adherirse a los Acuerdos Artemis, Portugal se compromete con los principios fundamentales de este nuevo ciclo: exploración pacífica, transparencia, interoperabilidad, uso responsable de los recursos, puesta en común de datos científicos y cooperación multilateral. Estos principios no son sólo éticos o políticos. Son económicos. Generan confianza, reducen riesgos y atraen inversiones.

La firma llega en un momento especialmente favorable para el país. Portugal ha aumentado su contribución a la Agencia Espacial Europea en un 51%, ha reforzado su agencia espacial nacional y ha ido consolidando un ecosistema emergente de empresas, centros de investigación y proyectos internacionales vinculados al sector espacial. Al mismo tiempo, se posiciona como socio estratégico de Estados Unidos y la NASA en un campo que será decisivo para la futura competitividad de las naciones.

La economía espacial representa ya cientos de miles de millones de euros y crece a un ritmo más rápido que muchos sectores tradicionales. Su impacto se extiende de la energía a las telecomunicaciones, de la agricultura de precisión a la industria avanzada, de la movilidad a la seguridad. Cada euro invertido en el programa espacial genera múltiplos de retorno en innovación, empleo altamente cualificado y desarrollo tecnológico. Para un país como Portugal, se trata de una oportunidad única para acelerar la transición hacia una economía más sofisticada, productiva y resistente.

En un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica y una intensa competencia tecnológica, los países que hoy construyen capacidades en el sector espacial están, en la práctica, asegurando una ventaja estratégica para las próximas décadas. Con esta decisión, Portugal demuestra una visión y una ambición a largo plazo. No se limita a observar la transformación global. Participa activamente en ella.

La nueva economía mundial ya no se construye sólo en fábricas, puertos o centros financieros. También se construye en órbita, en datos, en tecnología y en conocimiento. Al firmar los Acuerdos Artemis, Portugal asegura su lugar en ese futuro y envía un mensaje simple y poderoso al mundo: quiere ser protagonista de la próxima frontera económica de la humanidad.