"Ya habíamos puesto en marcha el apoyo social en el Ayuntamiento desde el principio de la catástrofe. Tenemos un equipo que presta servicios sociales a las personas que necesitan apoyo, y ahora lo complementaremos con apoyo psicológico", declaró a la agencia de noticias Lusa Ana Valentim, responsable de Desarrollo Social.

Según la concejala, "las personas se encuentran en un estado de gran fragilidad psicológica y necesitan cierto apoyo", por lo que el ayuntamiento cuenta con "un equipo de dos psicólogos que estarán disponibles todos los días para prestar este servicio."

"Además, reforzaremos el servicio con un psicólogo en la parroquia de Maceira, que está experimentando una gran afluencia de personas. Ya tenemos un técnico de servicios sociales prestando apoyo allí, pero también lo reforzaremos con un psicólogo", añadió.

Reiterando que, "en medio de esta catástrofe, las personas están en una situación de gran fragilidad emocional, necesitan apoyo, necesitan a alguien que les escuche y que, de hecho, les dé un poco de apoyo y ánimo en medio de esta tragedia", la alcaldesa subrayó que, "por lo tanto, el apoyo psicológico es fundamental".

Según Ana Valentim, hay "una gran ansiedad".

"Hay una gran fragilidad emocional porque hay personas que han perdido sus casas, han perdido sus trabajos y no pueden proyectar lo que les depara el futuro. Y realmente ven una nube muy oscura sobre su futuro como individuos y como familias", admitió.

La concejala añadió que el ayuntamiento también tiene "equipos sobre el terreno diagnosticando situaciones de personas más vulnerables, concretamente ancianos".

"Están haciendo un poco de trabajo puerta a puerta para entender qué situaciones son más vulnerables y necesitan ser derivadas, es decir, a centros de atención o incluso a residencias de ancianos", explicó, haciendo hincapié en que "las residencias de ancianos del municipio están respondiendo."

"Si tenemos una situación de una persona mayor que necesita ser realojada, es mucho mejor alojarla en una residencia", argumentó.