El responsable de la aerolínea de bajo coste destacó al Reino Unido como el país más expuesto a las interrupciones del suministro, dada su fuerte dependencia del combustible de Oriente Medio.

"De todos los países europeos, en este momento, el más vulnerable es el Reino Unido, debido a la cuota de mercado que los kuwaitíes tienen aquí", declaró O'Leary, en referencia al hecho de que el país importa de Kuwait una cuarta parte de su combustible para aviones.

La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, ha duplicado los precios del combustible, poniendo al sector en alerta máxima.

Aunque Ryanair tiene garantizado el suministro hasta mediados de mayo, la situación durante la temporada alta de vacaciones sigue siendo incierta. "Si esto se prolonga hasta finales de abril, corremos el riesgo de tener problemas de suministro a principios de junio.

Si se prolonga hasta mayo, entonces no sabemos qué demonios va a pasar", lamentó el ejecutivo en su habitual estilo directo.

Ante la amenaza de una reducción de entre el 10% y el 20% de las reservas de combustible durante el verano, la aerolínea admite que no tendrá más remedio que ajustar sus operaciones.

"Nosotros y todas las demás aerolíneas tendremos que empezar a considerar la cancelación de algunos vuelos o la reducción de capacidad", explicó O'Leary, subrayando que la compañía no podrá elegir quirúrgicamente qué rutas recortar, viéndose obligada a reaccionar ante la escasez de combustible en aeropuertos concretos.

A pesar de este sombrío panorama, que ya ha llevado a Lufthansa a prepararse para dejar en tierra 40 aviones y a Korean Air a entrar en "modo de emergencia", Ryanair mantiene, por ahora, sus planes de expansión.

La compañía anunció cinco nuevas rutas desde Londres a destinos como Forli, Parma, Glasgow, Malmo y Breslavia, elevando su objetivo anual a 216 millones de pasajeros. Sin embargo, el éxito de estos planes dependerá enteramente de la evolución del conflicto y de la capacidad de mantener llenos los depósitos durante los meses de máxima demanda.