Sofia Ramalho declaró a la agencia de noticias Lusa que la activación del fondo fue solicitada por el Centro de Apoyo a la Intervención Psicológica en Crisis

(CAPIC) del INEM, en coordinación con el Ministerio de Salud, y por los municipios en coordinación con la Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil(ANECP).

"Actualmente estamos hablando de cuatro municipios -Pombal, Batalha, Alcácer y Grândola- que nos han pedido ayuda", especificó.

El presidente de la Orden de Psicólogos subrayó que los equipos sobre el terreno ya cuentan con psicólogos que trabajan directamente con los municipios en la respuesta de emergencia entre la población, pero ya no son suficientes para cubrir las necesidades.

A petición de la Ministra de Sanidad, se activó el Pool de Intervención en Crisis y Catástrofes de la OPP, compuesto por unos 2.500 psicólogos formados por la Orden para la intervención en crisis y catástrofes.

Los equipos que la OPP ha desplegado están organizados y funcionan bajo una cadena de mando, a saber, el Instituto Nacional de Emergencias Médicas (INEM) y la ANECP.

Según Sofia Ramalho, los equipos complementarán y reforzarán las necesidades sobre el terreno, formados por cinco psicólogos, uno de los cuales es responsable de la coordinación local con las entidades sobre el terreno.

"En este momento, tenemos preparados unos 10 equipos de intervención, y a medida que este refuerzo se hace necesario en otras localidades, enviamos psicólogos formados para intervenir en situaciones de crisis y emergencia, y prestar primeros auxilios psicológicos" a la población.

Estos equipos evalúan la necesidad de intervención psicológica de emergencia sobre el terreno y proporcionan actualizaciones diarias de la situación a las autoridades.

La Orden Portuguesa de Psicólogos (OPP) también ha creado un grupo de trabajo que está coordinando la organización interna para garantizar la llegada segura de estos equipos, explicó Sofia Ramalho.

La presidenta explicó que las personas reaccionan de forma diferente ante situaciones de crisis y catástrofes, pero están "en un estado de gran ansiedad porque se espera que la situación empeore, al menos hasta el final de mañana [sábado]".

"La gente también reacciona con anticipación. Esto suele crear situaciones de estrés más agudo, que requieren una intervención inmediata", subrayó.

También advirtió de la especial vulnerabilidad de los ancianos, las personas con discapacidad y los usuarios de instituciones de solidaridad social.

Los niños también constituyen un grupo especialmente vulnerable, al igual que los adultos que, a pesar de participar activamente en la respuesta a la situación, centrados en garantizar la seguridad, la supervivencia y la recuperación de sus pertenencias, muestran mayores dificultades para responder racionalmente a esta "situación de enorme adversidad", dijo Sofía Ramalho.