Esta tendencia refleja tanto los cambios demográficos como la evolución de las actitudes hacia el trabajo, ya que los empleados de más edad contribuyen cada vez más al mercado laboral, ayudando a hacer frente a la escasez de mano de obra y manteniendo al mismo tiempo las cualificaciones y la experiencia dentro de la economía.

Los expertos apuntan a una mayor esperanza de vida, consideraciones económicas y la demanda de trabajadores con experiencia como principales motores de este cambio. A medida que la población envejece, la prolongación de la vida laboral se considera una forma de apoyar la estabilidad económica, reducir la presión sobre los sistemas de pensiones y crear oportunidades de empleo más flexibles e inclusivas para las generaciones de más edad.