Portugal sigue siendo un «ejemplo de éxito» en materia de educación, tras tres décadas en las que se ha producido una casi universalización de la enseñanza obligatoria, una reducción del abandono escolar y de la repetición de curso, y la masificación del acceso a la educación superior, según el «Balance Anual de la Educación 2026», elaborado por EDULOG, de la Fundación Belmiro de Azevedo.
Niveles superiores a la media europea
El informe destaca que los jóvenes portugueses de hoy en día tienen niveles de cualificación similares o superiores a los de sus homólogos europeos: en 2024, el 43 % de los jóvenes de entre 23 y 27 años tenía estudios superiores, lo que los sitúa entre los más cualificados de la Unión Europea.
La mitad de los jóvenes de entre 18 y 20 años cursaban estudios superiores, 13 puntos porcentuales (p.p.) más que antes de la pandemia, un crecimiento que también se observa en los másteres y en los Cursos Técnicos Superiores Profesionales (CTeSP), según el estudio al que tuvo acceso Lusa.
Democratización de la educación
La democratización de la educación ha contribuido a que Portugal tenga una de las proporciones más altas de titulados de máster, tanto entre los trabajadores más jóvenes como entre los de más experiencia.
Sin embargo, los investigadores advierten de que sigue siendo un país marcado por fuertes contrastes generacionales, con una población de más edad y niveles de educación muy bajos.
El porcentaje de personas de entre 35 y 45 años que han completado la educación secundaria sigue estando más de 10 puntos porcentuales por debajo de la media europea, y supera los 35 puntos porcentuales entre los trabajadores que se encuentran al final de su carrera profesional. Pero esta no es la única desigualdad detectada: «A medida que la educación se ha universalizado, las desigualdades se han desplazado dentro del sistema: son las trayectorias, y no el acceso, las que hoy filtran quién se beneficia plenamente», reza el informe coordinado por Hugo Figueiredo.
Nivel de escolarización
Es más habitual encontrar estudiantes con estudios superiores entre los hijos de padres con estudios superiores, y el fracaso sigue siendo más frecuente entre los estudiantes de familias con menor nivel educativo, los beneficiarios de la Acción Social Escolar, así como entre los estudiantes extranjeros.
La inmigración aparece precisamente como otra de las principales transformaciones estructurales: entre 2014 y 2023, el número de extranjeros en las escuelas públicas aumentó en torno a un 283 %.
Estudiantes extranjeros
En septiembre de 2023, uno de cada siete estudiantes tenía nacionalidad extranjera, con regiones con una fuerte presencia de inmigrantes, como algunos municipios del Algarve, Lisboa o Setúbal, donde representan más del 30 % del total matriculado.
Si bien casi la mitad de los estudiantes extranjeros son brasileños (47 %), cada vez hay más estudiantes asiáticos y europeos, lo que ha planteado importantes retos lingüísticos y pedagógicos, advierten los expertos, señalando un sistema que no ha sabido adaptarse al fenómeno, con muchos alumnos en las clases que no hablan portugués.
Las tasas de abandono de los estudiantes extranjeros son entre tres y cinco veces superiores a las de los estudiantes portugueses, alcanzando el 29 % en la enseñanza secundaria, frente al 8,3 % del conjunto de los estudiantes.









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