Esta tendencia es especialmente evidente en zonas de gran demanda como Lisboa, Cascais, Oeiras, Oporto y el Algarve, donde la escasez de viviendas disponibles sigue ejerciendo presión sobre el mercado. Según datos recientes de idealista, las promociones que aún se encuentran en fase de construcción generan, de media, más consultas que los proyectos ya finalizados.
Para muchos compradores, el atractivo va más allá de la simple adquisición de una vivienda. Los compradores actuales también tienen en cuenta el estilo de vida, el diseño, la eficiencia energética, la exclusividad y el potencial de inversión futura. Como resultado, las promotoras venden cada vez más viviendas mucho antes de que finalice la construcción y, en algunos casos, incluso antes de que el proyecto se presente oficialmente al público.
Es una señal de cómo está cambiando el mercado. En lugar de esperar a que la vivienda esté terminada, muchos compradores no dudan en comprometerse pronto, sobre todo cuando es difícil encontrar viviendas nuevas en ubicaciones privilegiadas. La oportunidad de comprar a un precio más bajo es otro factor que despierta el interés.
Sin embargo, comprar sobre plano requiere un acto de fe. A diferencia de la compra de una vivienda terminada, los compradores están invirtiendo en algo que solo existe sobre el papel. Por ese motivo, la reputación del promotor, las licencias de obra aprobadas y los detalles del contrato de compraventa cobran especial importancia.
Los expertos del sector señalan que la confianza es ahora uno de los activos más valiosos del mercado inmobiliario residencial. En muchos casos, los compradores no solo están adquiriendo una futura vivienda, sino también la confianza en las personas y la visión que hay detrás del proyecto.
Para muchos compradores, esperar a que la vivienda esté terminada ya no es una opción. Las viviendas sobre plano se están convirtiendo en una opción cada vez más habitual, pero el éxito sigue dependiendo de un único factor: la confianza.









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