El proyecto de decreto legislativo regional, presentado ante el Parlamento de Madeira por la secretaria de Inclusión, Trabajo y Juventud, Paula Margarido, fue aprobado con los votos a favor de la mayoría del PSD/CDS-PP, el JPP, Chega y el IL, y los votos en contra del PS.
La responsable señaló que, aunque ya existe una ley nacional, era necesario que Madeira ejerciera su autonomía para adaptar las medidas a las circunstancias específicas a las que se enfrenta la población de edad avanzada del archipiélago.
«El envejecimiento de la población no es un problema, sino más bien un logro social que conlleva nuevas responsabilidades», argumentó, señalando que la región tiene una proporción de 186 personas de 65 años o más por cada 100 jóvenes de hasta 14 años; los jóvenes representan el 11,7 % de la población, mientras que las personas mayores suponen más del 20 %».
Paula Margarido hizo hincapié en que se trata de «una ley programática» que representa «un claro llamamiento a adaptar las políticas públicas», subrayando que «la autonomía solo tiene sentido cuando permite dar una mejor respuesta a realidades concretas».
«La ley aporta una perspectiva regional sobre el envejecimiento», reiteró, señalando, entre otros aspectos, que reafirma «el derecho de las personas mayores a permanecer en su propio entorno siempre que sea posible» y destaca la importancia de prevenir la violencia, el descuido y el abandono mediante la creación de una red de apoyo local en la que participen los ayuntamientos y otras entidades.
La secretaria añadió que el estatuto también «valora las soluciones de atención a domicilio y los servicios de teleasistencia» y se centra en crear las condiciones que permitan a las personas mayores tomar decisiones sobre sus propias vidas y situaciones de convivencia. «Es esencial la acción coordinada entre el Gobierno Regional, los municipios, los consejos parroquiales, el servicio de salud de la región, el Instituto de la Seguridad Social de Madeira, las instituciones privadas de solidaridad social, los cuidadores informales y toda la comunidad», subrayó.
En nombre del partido Juntos Pelo Povo (JPP), Lina Pereira argumentó que las personas mayores «deberían haber participado en la redacción» de este documento, y sostuvo que el Gobierno Regional debe aplicar las medidas propuestas, «de lo contrario, el documento corre el riesgo de quedarse en una mera declaración de buenas intenciones».
Isabel Garcês, del Partido Socialista (PS), consideró que la propuesta «no está a la altura de las expectativas» y la describió como «un documento de escasa eficacia práctica», calificando de «vergonzoso» que no se consultara a las personas mayores ni a las organizaciones relacionadas con ellas durante su proceso de elaboración.
«Establece pocos derechos sustantivos», subrayó la representante socialista, insistiendo en que se trata de «un documento de intenciones» que «ofrece poca innovación y no aporta nada», lo que resulta «insuficiente para transformar las vidas de las personas mayores».
Por su parte, Manuela Gonçalves, del partido Chega, argumentó que se trata de «un documento puramente decorativo» y criticó la falta de valentía para establecer mecanismos de supervisión de las residencias y para «imponer multas y sanciones administrativas a las residencias privadas y a las instituciones de solidaridad social sin ánimo de lucro (IPSS) que violen la privacidad o la integridad de las personas mayores».
Gonçalo Maia Camelo, único diputado de la Iniciativa Liberal (IL), destacó que ya existe legislación nacional al respecto y cuestionó «qué cambios supondrá en la vida de una persona mayor la aprobación de este proyecto de ley», señalando que «no cambiará en absoluto la realidad».
En la sesión plenaria también se debatió una moción de protesta «contra la demora del régimen venezolano en la liberación de los presos políticos», propuesta por el Partido Socialdemócrata (PSD).
La moción fue presentada por el diputado socialdemócrata Carlos Fernandes, de ascendencia portuguesa, quien destacó que 300 personas siguen detenidas sin cargos formales en ese país.
Señaló que este tema se había mantenido en la agenda del parlamento regional y que este año se había puesto en libertad a siete personas de ascendencia portuguesa.
«Esta misión aún no ha terminado», subrayó Carlos Fernandes, citando los casos del coronel Juan Francisco dos Ramos, cuya familia pasó días sin noticias de él tras los terremotos, y del empresario Fernando Venâncio, que se encuentra en un centro penitenciario que «sufrió daños y cuya familia teme por su futuro».







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