Para responder a esta cuestión, la Asociación de Psicólogos Portugueses (OPP ) ha dado los siguientes consejos a todos aquellos que acojan o se planteen acoger a una familia de refugiados.

¡Acoger!

Según la OPP, el día de su llegada "hay que recibirlos con una sonrisa, mostrarles la casa y decirles dónde pueden guardar sus objetos personales".

Puede llevarles tiempo acostumbrarse a su nuevo espacio. "Ofrecerles algo de comer puede ser una buena idea, pero si no quieren, hay que entenderlo. Después de ese largo viaje, es natural que algunas personas quieran dormir y relajarse. Puede que se sientan muy estresados y agotados y necesiten dormir más tiempo", dice la OPP.

¿Tienes hijos?

Si tienes hijos, tendrán que acostumbrarse a compartir su espacio con extraños. Puede que sientan miedo o entusiasmo. Sientan lo que sientan, debes intentar hablar con tu hijo antes e involucrarlo en el proceso. Por ejemplo, puede establecer nuevas normas con su hijo sobre el uso de los juguetes.

"Los niños pueden estar contentos de ayudar, pero también sentir cierto temor a perder la atención de sus padres. Por otro lado, los niños refugiados pueden llegar con miedos, inseguridades y timidez y echar mucho de menos a sus familias y amigos. Pasar tiempo con otros niños les ayuda a aliviar la tensión y la ansiedad y a expresar sus emociones", destacaron.

Las normas son importantes

Es importante establecer normas para fomentar un buen ambiente de convivencia. Según la asociación psicológica "establecer normas puede ser más eficaz para controlar la ansiedad de un refugiado que simplemente decirle que se sienta como en casa".

"Por ejemplo, qué zonas son accesibles, cuándo pueden utilizar cada zona, cómo y cuándo pueden ayudar a limpiar la casa y si se les permite fumar o beber alcohol dentro. Puede ser una buena idea dividir la nevera y establecer reglas para la limpieza después de usar la cocina".

La privacidad es importante, "hay que mantener los momentos a solas". Además, si trabajas desde casa, puedes hacerles saber el horario en el que trabajas para evitar interrupciones.

Oportunidad de expresarse

Aunque no hablen inglés, hay otras formas de conectar y compartir nuestras experiencias, como dibujar, hacer algún deporte juntos o incluso cocinar, señala la OPP.

Invitar, no pedir

En lugar de presionarles para que hagan cosas que quizá no quieran hacer o para las que aún no estén preparados, es mejor hacer invitaciones. Por ejemplo, "¿quieres cenar con nosotros?" (en lugar de "esta noche cenaremos todos juntos") o "vamos a jugar al fútbol, ¿te gustaría venir con nosotros?". (en lugar de "vamos a jugar al fútbol"), explica la OPP.

Dejar que se conecten

"La mayoría de los refugiados no tienen una fecha para volver a casa, y eso puede ser muy difícil de gestionar. Podemos mejorar su sentido de pertenencia conociendo su cultura y tradiciones, estando disponibles e interesados en escuchar sus historias y experiencias".

Además, "podemos ayudar a los refugiados facilitando el contacto con sus familiares y amigos, a través de las plataformas de las redes sociales o por teléfono".

Promover su salud mental

Hay ciertas señales a las que hay que prestar atención, ya que pueden significar que hay que buscar ayuda profesional. Por ejemplo, cuando no pueden dormir o satisfacer sus necesidades básicas, así como comportamientos agresivos, cambios de humor, ansiedad constante o consumo problemático de alcohol. En estos casos, llame al servicio psicológico de la línea SNS24.