El proyecto, de 2,1 millones de euros, tiene por objeto centralizar las colecciones arqueológicas e históricas dispersas del municipio, con un plazo de construcción de 730 días, y ocupará una estructura donada en 2022.

Esta rehabilitación prioriza la preservación estructural y la innovación tecnológica, desarrollada con el Instituto Politécnico de Braganza y supervisada por la Dirección Norte de Cultura.