A principios de mes, AIMA actualizó la tabla de tasas y otras tarifas aplicables a los procedimientos administrativos de régimen jurídico de entrada, permanencia, salida y expulsión de ciudadanos extranjeros del territorio nacional, con incrementos que en algunos casos superan el 25%, en actos relacionados con autorizaciones de residencia, visados, renovaciones u otros servicios de gestión migratoria.
"Esta actualización de la tabla ya estaba prevista, y hay indicios de que es una revisión que hacen periódicamente, pero lo importante es que estos aumentos reviertan en políticas de integración, lo que no tenemos ninguna garantía de que vaya a ocurrir", dijo a Lusa la directora del Servicio Católico Portugués de Migración, Eugénia Quaresma.
"A nadie le importa pagar si el servicio está bien hecho y si el dinero está bien gastado", añadió la directora, que señaló los elevadísimos costes para las familias.
"Para los inversores, hay un gran aumento, pero para las familias que ganan poco y son numerosas, el coste también es muy elevado", consideró Eugénia Quaresma, que añadió que "las tasas deberían estar en consonancia con los salarios en Portugal".
Cyntia de Paula, vicepresidenta de la Casa do Brasil de Lisboa, coincide con las críticas y lamenta el gran aumento.
"Esta actualización ha sido muy elevada, pero lo más grave es que no se resuelve la situación de los inmigrantes. Se aumentan los valores, pero en realidad no se crean estrategias que garanticen la dignidad, la rapidez y la resolución oportuna de los permisos de residencia", dijo Cyntia de Paula, considerando que esto hace que muchos inmigrantes que iniciaron los procesos hace muchos años terminen pagando tasas actualizadas, debido a los retrasos del propio Estado.
"Esto no significa que los inmigrantes no quieran pagar las tasas; lo que quieren es que sus vidas se asienten y que se garantice la dignidad", dijo la vicepresidenta de la Casa do Brasil en Lisboa, recordando que AIMA ha sido rentable, teniendo en cuenta los costes y los ingresos por las tasas, alcanzando los 62 millones de euros.
Timóteo Macedo, presidente de la asociación Solidariedade Imigrante, señaló que "los precios de los procesos de regularización son bastante elevados, cuando los inmigrantes ya contribuyen inmensamente a la economía del país y al sostenimiento del sistema de seguridad social".
"Portugal debería tener un trato igualitario para ciudadanos nacionales y extranjeros", argumentó Timóteo Macedo, afirmando que los precios cobrados "violan el espíritu de igualdad en un Estado democrático de derecho".
"Para tramitar documentos, no tiene sentido que los precios sean tan diferentes. El problema no es con AIMA, es con las políticas del Estado portugués, que explota a los inmigrantes y su deseo de vivir y trabajar aquí", añadió Timóteo Macedo.






