O, como yo los llamo, "Los asquerosos".

Ya estamos otra vez en esa época del año. Las orugas caen de sus nidos en los pinos, se enganchan y buscan un lugar donde clavarse en la tierra, donde harán el capullo y se transformarán en bonitas polillas.

Los perros pueden ser demasiado curiosos (la curiosidad no sólo mata a los gatos) y olisquearlas o lamerlas. Las orugas se defienden lanzando sus pelos a los depredadores y, ¡ups!, tienes un problema. Los pelos en la lengua o en la nariz de sus mascotas pueden causar no sólo alergias graves, sino que su lengua se vuelva negra y se pudra (necrosis). Los síntomas incluyen salivación excesiva y signos de reacción alérgica.

El veneno puede provocar una bajada de la tensión arterial, lo que lleva al shock e incluso a la muerte. La hinchazón de la lengua también es un indicador común. En ese caso, ¡la visita al veterinario es obligatoria!