Milena es de Petrópolis, un municipio cercano a Río de Janeiro. En busca de un futuro mejor, se trasladó a Irlanda a los 18 años. Entonces sólo hablaba portugués brasileño, y los comienzos no fueron nada fáciles.
"No hablaba inglés, y cuando iba a una entrevista, tenía que memorizar cómo decir que no hablaba inglés pero que realmente necesitaba el trabajo".
Consiguió el trabajo, que era un gran paso adelante, pero consistía en limpiar los baños de un hotel. No era el futuro que imaginaba, pero era un comienzo.
Encontrar el amor en el extranjero
Irlanda no era el destino soñado por Milena. Las diferencias de clima, mentalidad y estilo de vida le resultaban abrumadoras. Se trasladó allí con su padre, su madrastra y sus hermanos, mientras que su madre y el resto de la familia se quedaron en Brasil.
A pesar de las dificultades, Irlanda le aportó experiencias positivas. Milena aprendió inglés y conoció a su pareja, que es medio eslovaca y medio francesa.
Juntos buscaron una nueva aventura y se mudaron a Praga. Aunque Remy hablaba el idioma local, Milena tuvo problemas con las diferencias culturales y para relacionarse con la gente, sobre todo porque llegaron durante el periodo COVID.
Tras varios meses en Praga, se trasladaron de nuevo, esta vez a Francia para visitar a la familia de Remy, antes de pasar unos meses más en Bélgica.

Un lugar que se siente como en casa
Con el tiempo, Milena sintió un fuerte deseo de vivir en un lugar más cercano a sus raíces. La elección fue natural. Portugal, con su clima cálido y un idioma tan cercano al suyo, se sintió inmediatamente como en casa.
Allí empezó a dedicarse al modelaje, a asistir a sesiones de fotos y a trabajar con varias marcas. Sin embargo, las cosas no fueron como esperaba. Tuvo que enfrentarse a muchos rechazos, sobre todo por su estatura: con 158 cm, a menudo la consideraban demasiado baja para el sector.
Antes de mudarse, Milena había terminado la carrera de Psicología y en Portugal trabajaba como especialista en recursos humanos.
"Me gustaba este trabajo. Reclutaba gente, hacía entrevistas, hablaba con ellos y los analizaba, lo que me ayudaba a decidir si encajaban en la empresa".
Aunque le gustaba su carrera, todo cambió cuando se topó con un anuncio que buscaba concursantes para Miss Algarve. No lo dudó y se presentó.

Más que belleza: La experiencia del concurso
"Los concursos de Miss Algarve son completamente diferentes de mi trabajo anterior como modelo. En las campañas, intentas vender productos, pero en Miss, presentas el paquete completo. Se trata de belleza, pero no sólo de personalidad".
Como explicó Milena, los jueces buscan a alguien empático, carismático y atractivo, no sólo una cara bonita.
"Esto fue lo más estresante para mí: saber que tenía que mostrar mi personalidad y dar lo mejor de mí".
Milena es modesta por naturaleza, lo que supuso un reto aún mayor, a pesar de su belleza interior y exterior.
El concurso de Miss Algarve, al ser regional, no fue tan exigente mentalmente para prepararse como el propio certamen final. Como persona de fe, Milena rezó durante el concurso, pidiendo a Dios que la guiara y la apartara de la situación si no era para ella.
Sin embargo, ganó.
Para ella, fue una clara señal de que estaba en el buen camino. Poco después, empezó a prepararse para Miss Portugal.

Preparación para la etapa nacional
"Esta vez, la preparación es completamente diferente. Es más exigente porque es a nivel nacional".
Milena se entrena intensamente: camina con tacones, sigue una dieta estricta bajo la orientación de un nutricionista y hace ejercicio varias veces a la semana con un entrenador personal. Pero lo más importante es estar mentalmente preparada.
A pesar de su apretada agenda, sigue sacando tiempo para lo que más le gusta: su perro de Alaska de cuatro años y el baile en barra, una pasión a la que dedica mucho tiempo.
Usar su voz: hablar sobre la endometriosis
En Miss Portugal, el concurso incluirá una ronda en bikini, otra en traje corto y una velada de gala en la que las concursantes lucirán vestidos de su elección. También habrá un discurso y una entrevista.
"Este concurso es importante para mí no por la belleza, sino porque es una oportunidad para hablar en favor de una buena causa".
Cada concursante elige una causa, y Milena eligió la endometriosis, una enfermedad que ha padecido personalmente desde que se la diagnosticaron hace cuatro años.
"Me enfrenté a mucho rechazo por parte de los médicos, que no me ofrecían ningún tratamiento, diciendo que es algo con lo que las mujeres simplemente tienen que vivir. Tardé algún tiempo en encontrar al especialista adecuado que me entendiera de verdad. Ahora quiero compartir mi experiencia y ayudar a otras mujeres".

Su discurso durará un minuto y se centrará en concienciar y apoyar a otras personas que se enfrentan a retos similares.
Durante la ronda de entrevistas, las concursantes elegirán al azar temas que van desde los problemas mundiales a la política o la capacitación de la mujer, y compartirán sus opiniones.
Una historia de determinación
Conocer a Milena fue realmente inspirador. Su trayectoria refleja resistencia, valor y determinación.
"Aunque no gane, estoy contenta de participar en este concurso porque disfruto con todo el proceso. Me encanta relacionarme con otras chicas y conocer sus historias. Vengo de un lugar pequeño, y en el pasado hubo momentos en los que no podía permitirme cosas", concluyó. "Pero gracias a la perseverancia y la determinación, creí que algún día podría tener éxito. Hubo muchos retos, pero nunca me rendí. Dando lo mejor de nosotros mismos, podemos crecer como personas".

