El 13 de junio se llevó a cabo la intervención en colaboración con varios organismos, entre ellos la Dirección General de Alimentación y Asuntos Veterinarios (DGAV) de Portugal, la Guardia Nacional Republicana (GNR), IRA – Intervenção e Resgate Animal, equipos veterinarios y el Ayuntamiento de Amarante.

Según los informes, al parecer los animales eran criados para su venta comercial a través de plataformas en línea, ya que los investigadores descubrieron unos 50 cachorros recién nacidos en el interior de la vivienda, mientras que se encontraron otros 200 perros adultos en los terrenos circundantes.

Hogares de acogida

Se cree que los animales adultos se utilizaban como reproductores para sustentar una operación a gran escala centrada en la producción de cachorros para la venta, y entre los rescatados se identificaron varias razas, entre ellas yorkshire terriers, cavalier king charles spaniels y bulldogs.

Al parecer, las autoridades se mostraron alarmadas por las condiciones en las que se encontraban los perros, ya que muchos vivían supuestamente en entornos muy insalubres, rodeados de sus propios excrementos, mientras que otros parecían sufrir desnutrición.

Se ha identificado a una mujer como la propietaria del inmueble y actualmente es la principal sospechosa del caso. Sin embargo, los investigadores no han descartado la implicación de otras personas, dada la magnitud de la operación y el número de animales descubiertos.

La IRA, una organización de bienestar animal, ha declarado en las redes sociales que se necesitarán urgentemente hogares de acogida temporales tanto en Lisboa como en Oporto para acoger a los perros rescatados, y ha pedido ayuda con comida, tratamiento veterinario y otros suministros esenciales.

En un comunicado, la IRA condenó lo que describió como un comercio con ánimo de lucro centrado en razas de perros populares, alegando que las perras habían sido explotadas como máquinas de cría para abastecer un mercado lucrativo.

Evaluación veterinaria

Según se informa, esta investigación se inició después de que un posible comprador visitara la propiedad con la intención de adquirir un perro, pero, al quedar consternado por las condiciones que encontró, desistiera de la compra y alertara a las autoridades.

Según informan los medios de comunicación portugueses, los vecinos y las autoridades locales ya conocían las preocupaciones existentes sobre el lugar, y se habían llevado a cabo investigaciones previas antes de la última intervención.

Los animales rescatados están siendo sometidos actualmente a un examen veterinario mientras las autoridades evalúan su estado de salud y determinan las medidas de cuidado a largo plazo adecuadas; sin embargo, aún no se han dado a conocer detalles oficiales sobre su futura reubicación.

Aunque la DGAV no ha facilitado más información sobre el caso, la magnitud del rescate ya lo ha convertido en una de las operaciones de bienestar animal más importantes jamás registradas en Portugal.