Siempre he pensado que cierto miembro de la familia real británica, que no me atrevería a nombrar, estaba un poco chiflado cuando abogaba por hablar con tus plantas. Pues bien, me trago mis palabras. Resulta que hay un elemento de verdad detrás de esta loca noción, y lo que es más, hay pruebas científicas.

¿Significa esto que debemos acercarnos a ellas y charlar con ellas? Por ejemplo: "Hola, cariño, ¿te apetece una copa?" o: "¿Te han dicho alguna vez que el verde te sienta bien?" La mente se asombra.

¿Las plantas pueden oír? Bueno, quizá no de la forma en que oímos los humanos, pero sí, pueden oír -quizá "sentir" sería una palabra más adecuada- lo que ocurre a su alrededor. Desde el siglo XIX, los biólogos investigan si hablar con las plantas les ayuda a prosperar, ya que, por naturaleza, las plantas se adaptan a su entorno. Al parecer, se ha desarrollado un proceso evolutivo para ayudarlas a nutrirse y protegerse.

En un estudio realizado por la Royal Horticultural Society, la investigación demostró que las plantas sí responden a las voces humanas. En este estudio, había 10 plantas de tomate, a 8 de las cuales se les colocaron auriculares alrededor de sus macetas. A lo largo de un mes, los investigadores, tanto hombres como mujeres, leían cada día textos científicos y literarios. Al final del mes, los resultados concluyeron que las plantas a las que se les leyó crecieron más que las plantas a las que no se les leyó. Además, los resultados revelaron que las plantas que "escucharon" las voces femeninas crecieron aproximadamente 1" más que las que "escucharon" las voces masculinas. Bueno, los escépticos podrían descartar esto como una coincidencia, pero ¿quién sabe?

Nadie te sugiere que inviertas en auriculares para tus plantas (aunque nadie dice que no puedas intentarlo). Simplemente habla con tus plantas o empieza a hablar con ellas para ver si les ayuda a crecer. Las investigaciones también han demostrado que las plantas empiezan a reaccionar al sonido a partir de los 70 decibelios. Por suerte para nosotros, 70 decibelios es el nivel sonoro de una conversación humana media. Cuanto más y más alto hables o pongas música alrededor de tus plantas, más estimuladas estarán.

Otras pruebas demuestran que las plántulas de guisantes reaccionan a los sonidos de su entorno. El sonido introducido en estas plántulas era el del agua corriente. Una de las bandejas tenía un tubo de plástico con agua corriente al final, y otra tenía tierra seca al final, pero AMBAS bandejas de plántulas crecieron hacia el sonido del agua. ¿No es sorprendente?

Al parecer, otro estudio afirma que las flores de la Oenothera drummondii (nombre común de la onagra de playa) expuestas al sonido de reproducción de una abeja voladora o a señales sonoras sintéticas de frecuencias similares, producen un néctar más dulce en 3 minutos, lo que aumenta potencialmente las posibilidades de polinización cruzada. Las flores también vibraron en respuesta a estos sonidos, lo que sugiere un mecanismo plausible en el que la flor sirve como órgano sensorial auditivo. Y no se trataba simplemente de un caso de flor + sonido = respuesta: mientras que las plantas vibraban y producían un néctar más dulce en respuesta a los sonidos de los polinizadores, no mostraban ninguna respuesta al ruido aleatorio de mayor frecuencia.

Hablar, poner música y los ruidos naturales del entorno pueden influir en el crecimiento de las plantas. Incluso se sugiere que las plantas responden a las vibraciones de las ondas sonoras porque son similares a la forma en que una planta es estimulada por el viento.

¿Las plantas pueden oír? No exactamente. Pero parece que prestan atención.