La distinción de Unicorn Factory Lisboa, Startup Portugal y 351 Associação Portuguesa de Startups en los Startup Ecosystem Stars Awards 2025 confirma algo que se intuía desde hace tiempo. Portugal no es sólo un buen lugar para lanzar startups. Es un país que sabe cómo construir ecosistemas con impacto global.

Los premios concedidos por la Cámara de Comercio Internacional reconocen programas e iniciativas que destacan en el apoyo al emprendimiento, el desarrollo de ecosistemas innovadores y la creación de condiciones reales para el crecimiento de las startups. El hecho de que tres entidades portuguesas sean distinguidas en la categoría Best-in-Class Startup Programs demuestra que este reconocimiento no es puntual. Es estructural.

Unicorn Factory Lisboa ha sido uno de los pilares más visibles de este camino. En los últimos años, ha apoyado a cientos de startups, ha creado hubs de innovación en áreas estratégicas y ha desarrollado programas que acompañan a las empresas desde la fase inicial hasta la internacionalización. Este trabajo tiene un impacto directo en la economía, en la creación de empleo cualificado y en la capacidad de retener jóvenes talentos en un país que durante mucho tiempo vio partir a sus mejores.

Startup Portugal desempeña un papel esencial como plataforma nacional de conexión entre emprendedores, incubadoras, inversores e instituciones públicas. Programas como Business Abroad y Road 2 Web Summit han ayudado a cientos de startups a dar sus primeros pasos en el extranjero. Al mismo tiempo, la producción de datos, informes y la gestión de la Red Nacional de Viveros de Empresas crean algo fundamental para cualquier ecosistema maduro. Visión, alineación y continuidad.

La Asociación Portuguesa de Startups 351 opera donde todo empieza. En las comunidades, en los eventos de base, en contacto directo con los fundadores en fase inicial. Iniciativas como Techstars Startup Weekend o la Community Leader Academy demuestran que el espíritu empresarial no sólo nace de grandes inversiones, sino de personas, ideas y colaboración. Aquí es donde se crea una cultura emprendedora, algo que no se improvisa.

Lo que hace que este premio sea especialmente relevante es el hecho de que reconoce distintas capas de un mismo ecosistema. Desde los que crean las condiciones institucionales, pasando por los que siguen el crecimiento de las empresas, hasta los que trabajan a diario sobre el terreno con los fundadores y las comunidades locales. Es la prueba de que el éxito proviene de la suma de esfuerzos y no de soluciones aisladas.

He escrito muchas veces que Portugal ya no es sólo un país atractivo para las startups extranjeras. Hoy es también un país que forma, apoya y escala sus propias empresas en el mundo. Este reconocimiento internacional refuerza esta idea y le da sustancia.

En un contexto mundial cada vez más competitivo, este tipo de distinción no es un punto final. Es un incentivo para continuar. Cuando las startups portuguesas conquistan el mundo, no lo hacen solas. Llevan consigo todo un ecosistema que ha aprendido a trabajar en equipo y a pensar globalmente desde el primer día.