Las conclusiones proceden de un sondeo de opinión sobre las expectativas de los portugueses para el próximo año a nivel familiar, nacional e internacional, coordinado por Pedro Adão e Silva e Isabel Flores, del IPPS-ISCTE, realizado en el ámbito del informe "Panorama 2026". La investigación incluyó las respuestas de 807 encuestados y fue realizada por GfK Metris.

Al ser cuestionados sobre la estabilidad política en el país, el 46% de los encuestados cree que el nuevo año será igual, el 31% piensa que la situación empeorará, sólo el 14% ve el 2026 con optimismo y espera mejoras, mientras que el 9% respondió que no sabía.

En cuanto a la economía

En cuanto a la economía nacional, el escenario es similar: el estudio indica que el 42% de los brasileños cree que 2026 será un año de continuidad, el 36% considera que será peor y el 14% piensa que será mejor.

Sin embargo, en el plano económico, el pesimismo disminuye cuando se pregunta a los encuestados portugueses por su situación familiar: El 56% cree que 2026 será el mismo año, el 16% prevé mejoras y el 25% pronostica que su situación económica empeorará.

Los más pesimistas

Los responsables de este estudio de opinión subrayan, sin embargo, que "no se puede hablar de optimismo", ya que la mayoría (56%) cree que todo seguirá igual en 2026.

El ámbito en el que los encuestados se muestran más pesimistas es el internacional, con un 40% que prevé un año peor (el mismo número de encuestados que pronostica que todo seguirá igual que en 2025) y sólo un 11% que expresa optimismo.

Según los responsables del estudio, la idea predominante de que 2026 no será muy diferente de 2025 es "sorprendente", ya que este año estuvo marcado por una "importante inestabilidad política", con una disolución parlamentaria y unas elecciones que dieron lugar a un "paisaje parlamentario fragmentado", y un "contexto geoestratégico muy sensible, con varios acontecimientos que ocuparon un espacio mediático significativo".

Los investigadores subrayan que "en general, los encuestados con ingresos más bajos son invariablemente más pesimistas", y las personas de izquierdas también son más pesimistas que las de derechas.

Por otra parte, cerca de la mitad de los entrevistados con unos ingresos que les permiten vivir holgadamente son "bastante pesimistas sobre la situación internacional", mientras que, subrayan los autores, "no ocurre lo mismo con respecto a la economía nacional (donde sólo el 23% afirma que el Año Nuevo podría ser peor) y menos aún cuando se les pregunta por la situación económica de su propio hogar (con sólo un 6% de expectativas negativas)."

La investigación también muestra que los jóvenes son los menos pesimistas en las distintas dimensiones del estudio. Por ejemplo, en cuanto a la estabilidad política del país, sólo el 22% de los encuestados de 18 a 24 años prevé un empeoramiento, uno de cada cuatro predice que la economía empeorará y sólo el 14% ve con pesimismo la situación financiera de su hogar.