En un comunicado hecho público, la compañía señala que el año pasado sus resultados se vieron "afectados por un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre macroeconómica, en el que la intensificación de los conflictos en Oriente Medio, la continuación de la guerra en Ucrania y el empeoramiento de las tensiones comerciales mundiales tuvieron un impacto directo en las ventas".

"En este contexto, los mercados de Oriente Medio (-47%) y Europa Central (-14%) registraron los mayores descensos, reflejo de la elevada exposición de estas regiones a la volatilidad política, el retroceso de la inversión pública y privada y la desaceleración económica", explica.

Por el contrario, el mercado nacional creció un 5% y el alemán, un 2%.

En 2025, las exportaciones de OLI -que afirma ser el primer fabricante de válvulas de descarga del sur de Europa- representaron alrededor del 70% de la facturación de la empresa, con ventas a más de 80 países de los cinco continentes.

A pesar del contexto internacional "marcado por la volatilidad macroeconómica y el riesgo geopolítico", OLI dice haber entrado en 2026 "con una estrategia basada en la expansión internacional a través de fusiones y adquisiciones."

Otro foco estratégico es "la innovación, con el lanzamiento de nuevos productos" y "la eficiencia operativa, a través de la automatización de procesos y la digitalización de la organización".

El objetivo es "reforzar la creación de valor económico y apoyar el crecimiento a medio y largo plazo".

Citado en el comunicado, el director de OLI, António Ricardo Oliveira, señala los "importantes desafíos" a los que se enfrentó la empresa comercialmente el año pasado, "derivados del ajuste de stocks en clientes estratégicos y de la fuerte contracción de las ventas a regiones actualmente afectadas por conflictos."

El director señala, sin embargo, que la empresa espera volver este año "a una trayectoria de crecimiento de las ventas, apoyada en la materialización de las oportunidades de internacionalización en desarrollo, así como en el análisis continuo de posibles asociaciones y adquisiciones".

Los planes de OLI pasan también por mantener un "nivel elevado y constante" de inversiones, "centrándose en la automatización de la producción, la simplificación y digitalización de los procesos y, de forma transversal, reforzando el uso de la inteligencia artificial y la inteligencia empresarial".

"Estas inversiones se consideran fundamentales para garantizar las ganancias de productividad necesarias para satisfacer las demandas del mercado", afirma Ricardo Oliveira.

OLI produce anualmente 2 millones de válvulas de descarga y 3 millones de mecanismos, operando en régimen de producción continua, 24 horas al día, 7 días a la semana.