La investigación utilizó un "ecoindicador", creado para medir la sostenibilidad urbana, que integra varios factores, como la generación de viajes, las emisiones del tráfico rodado, la modelización de patrones meteorológicos y la calidad del aire.

A medida que las ciudades crecen, pueden hacerlo de forma dispersa, ocupando grandes áreas, o desarrollarse de forma más concentrada. "Cada modelo tiene ventajas e inconvenientes, y las investigaciones demuestran que la morfología urbana desempeña un papel decisivo en la vulnerabilidad de las ciudades al cambio climático", afirma un comunicado de prensa sobre el estudio.

Aplicado a la región de Aveiro, el estudio concluye que los escenarios con mayor concentración urbana reducen las emisiones del tráfico rodado.

"El escenario designado 'Ciudad Independiente' fue identificado como el modelo más favorable para el desarrollo futuro, ya que promueve distancias más cortas y una menor dependencia del automóvil", subraya.

Por el contrario, "el modelo de 'Ciudad dispersa' mostró los peores resultados globales en términos de calidad del aire y resistencia al cambio climático".

El estudio ha sido realizado por un equipo multidisciplinar de investigadores del Centro de Estudios Ambientales y Marinos y del Departamento de Medio Ambiente y Planificación de la Universidad de Aveiro.

El objetivo del trabajo es "apoyar a los responsables políticos en la definición de estrategias que promuevan ciudades más equilibradas y saludables para la población".

El equipo de investigación estaba formado por los investigadores Bruno Augusto, Ana Filipa Ascenso, Joana Ferreira, del Centro de Estudios Ambientales y Marinos y del Departamento de Medio Ambiente y Planificación (DAO) de la UA, Margarida Coelho, del Centro de Tecnología Mecánica y Automática, y Sandra Rafael, Secretaria General del Instituto de Medio Ambiente y Desarrollo (IDAD).