A partir del 22 de abril de 2026, viajar con animales de compañía dentro de la Unión Europea estará sujeto a un marco normativo más riguroso, que exigirá preparación previa a millones de propietarios.
El principal cambio es la obligación absoluta de presentar el pasaporte europeo para perros y gatos en cualquier viaje entre países de la UE.
Mejorar la trazabilidad
Esta medida, que forma parte de una actualización de las normas zoosanitarias europeas, pretende no sólo reforzar la vigilancia de los desplazamientos de los animales y mejorar su trazabilidad, sino también luchar eficazmente contra la falsificación de documentos y el tráfico ilegal.
Este pasaporte es el principal documento de identificación. Registra la colocación del microchip, el historial de vacunaciones y los tratamientos médicos. La posesión del pasaporte por sí sola no basta para viajar; hay que vacunar previamente contra la rabia y el animal debe cumplir la edad mínima legal para viajar.
Garantizar las condiciones sanitarias
Los propietarios también deben asegurarse de haber completado los tratamientos antiparasitarios exigidos para determinados países y obtener la confirmación formal de un veterinario de que el animal está sano antes de partir.
Las autoridades europeas advierten de que el nuevo sistema es mucho menos tolerante con los errores administrativos o los descuidos logísticos. El incumplimiento de estos requisitos puede acarrear graves consecuencias, desde cuantiosas multas hasta la puesta en cuarentena del animal, la denegación de entrada en el país de destino o incluso la obligación de devolverlo a su origen.
Pasaporte animal
Aunque muchos animales ya disponen de un pasaporte expedido en el momento de la identificación electrónica, la recomendación actual de Bruselas es que se revisen a fondo todos los datos para garantizar que el proceso de viaje sea más seguro, controlado y totalmente transparente a la luz de los nuevos controles fronterizos.







