Este estudio, con análisis desde el periodo de entrenamiento hasta la final de la competición, estima que la participación portuguesa en el torneo generará al menos 378 millones de euros si Portugal es eliminada en la fase de grupos, cifra que podría aumentar a 561 millones si alcanza los octavos de final y llegar a 945 millones en un escenario de conquista de un título mundial sin precedentes.

"Estos valores nacen de pequeñas decisiones cotidianas que toma la gente. Si vemos los partidos en casa, comemos aperitivos y nos tomamos unas cervezas. O vamos a restaurantes y terrazas, compramos camisetas, bufandas o nos sumamos a esta moda de las pegatinas. La gente se suscribe a canales, las marcas invierten en publicidad, incluso la pequeña fracción que coge un avión a Estados Unidos", explica Daniel Sá, director ejecutivo del IPAM, en una entrevista a la agencia de noticias Lusa.

Economía digital

Además de estos factores, la economía digital es la que más ha avanzado en el ecosistema futbolístico desde la edición de 2022, ya que las plataformas de streaming, las interacciones en redes sociales y los contenidos generados por los usuarios representan ya el 23% del 'pastel' total. "En el Mundial de 1966, con Eusébio, podíamos escuchar la radio, leer las noticias y ver las primeras retransmisiones por televisión. Sesenta años después, consumimos la Copa del Mundo en tiempo real, todo el tiempo, a través de múltiples plataformas y con todo lujo de detalles. Esta nueva forma de consumir fútbol tiene un impacto muy significativo en la economía portuguesa", argumentó Daniel Sá, director ejecutivo del IPAM, en una entrevista a la agencia de noticias Lusa.

Deslocalización del impacto económico

Esta transformación estructural, que quita relevancia al consumo tradicional, aunque siga siendo predominante, conlleva una deslocalización del impacto económico, que deja de residir en el territorio donde se celebra el evento, lo que supone retos para Portugal a la hora de retener los ingresos del Mundial 2030, del que es uno de los tres países anfitriones.

"Cuando miremos dentro de cuatro años y pensemos en hologramas, realidad aumentada e inteligencia artificial, tendremos una posibilidad aún más poderosa de maximizar este retorno, que no se limita a los turistas que vienen a dormir a nuestros hoteles y a comer en nuestros restaurantes", destacó.

Impacto de Cristiano Ronaldo

Otro factor a tener en cuenta es la 'marca Cristiano Ronaldo', dado que ésta puede ser la última participación del delantero del Al-Nassr en la Copa del Mundo, lo que tiene un impacto "innegable" en varias dimensiones de la realidad portuguesa, según el experto.

"La 'marca' Cristiano Ronaldo tiene un peso muy fuerte, es innegable. Vale más, en términos de marca, que el resto de la selección nacional junta. No me refiero al punto de vista deportivo, única y exclusivamente a la marca. Se espera que Ronaldo ya no compita en 2030, pero me parece que, si es su voluntad y la de la propia Federación Portuguesa de Fútbol, estará muy presente en el Mundial de 2030, incluso sin jugar", analizó.

Al tratarse de la mayor edición de la historia de la competición, con 48 selecciones participantes y 104 partidos, las posibilidades de generar ingresos se multiplican, pero la sobrecarga del calendario puede generar un exceso de oferta y una consecuente saturación del mercado, opina Daniel Sá.

"Hemos visto este problema con la salud física y mental de los deportistas, muchos de los cuales juegan entre 50 y 60 partidos al año. La ciencia demuestra que ya estamos sobrepasando lo que se considera saludable. Desde el punto de vista del usuario, es exactamente lo mismo. Yo diría que tener partidos en directo prácticamente los 365 días del año crea un riesgo de saturación y puede llevar al agotamiento y al desinterés", reflexionó.