Según la publicación medioambiental portuguesa Green Savers, se han recuperado un total de 8,5 toneladas de redes de pesca en los puertos de Olhão y Quarteira, en el marco de un proyecto que permitirá transformar los residuos marítimos en nuevas fibras textiles. En lugar de acabar en un vertedero o contribuir a la contaminación marina, el material recuperado se reutilizará en la producción de ropa y calzado.
La iniciativa ha sido llevada a cabo por Luságua, empresa perteneciente al Grupo AQUAPOR, a través de su participación en el Pacto de Bioeconomía Azul de Portugal, un programa que reúne a empresas, investigadores y socios de innovación para desarrollar nuevos usos de los recursos marinos.
Las redes de pesca desechadas en los puertos de Olhão y Quarteira, ambos gestionados por Docapesca, se recogieron a lo largo del proyecto antes de ser enviadas para su reciclaje y transformación en materiales aptos para la industria textil.
El proyecto textil, liderado por el Grupo TMG, está desarrollando una nueva gama de prendas de vestir y calzado utilizando material recuperado de redes de pesca junto con biomasa a base de algas.
Apoyo a la economía azul de Portugal
El Pacto por la Bioeconomía Azul reúne a unas 80 organizaciones portuguesas, entre las que se incluyen grandes empresas, pymes, start-ups y centros de investigación. Juntas, trabajan en nuevos productos, tecnologías y servicios diseñados para aprovechar mejor los recursos marinos, al tiempo que fomentan prácticas industriales más sostenibles.
En declaraciones a Green Savers, Cláudia Guerreiro, directora de Innovación y RSE|ESG del Grupo AQUAPOR, afirmó que el proyecto refleja el compromiso de la empresa con la sostenibilidad y la innovación. También destacó la importancia de reforzar las cadenas de valor vinculadas a la economía azul, al tiempo que se sensibiliza sobre la contaminación marina, en particular el impacto de los microplásticos en los ecosistemas marinos.
Una segunda vida más allá del mar
Para las redes de pesca recogidas en Olhão y Quarteira, su retirada no supone el final del camino. Una vez limpiadas y procesadas, pasarán a formar parte de nuevas fibras textiles, lo que dará a un material que pasó años en el mar un propósito totalmente diferente.
El Pacto por la Bioeconomía Azul representa una inversión subvencionable de 133 millones de euros y ha apoyado el desarrollo de 52 nuevos productos, procesos y servicios. Según el programa, la iniciativa tiene como objetivo reforzar la posición de Portugal en la creciente bioeconomía azul, un sector global cuyo valor se prevé que alcance unos 200 000 millones de euros en 2030.









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