El tribunal afirma que la empresa utiliza tácticas de "venta bajo presión" en su sitio web, incluidos mensajes sobre la escasez de plazas y la urgencia de comprar billetes, promocionando descuentos inexistentes y ocultando los gastos de equipaje.

Si no se suspende la táctica, la empresa tendrá que pagar una multa diaria de 5.000 euros, limitada a un millón de euros.

La demanda fue presentada por la organización de protección de los consumidores Test Achats, con el apoyo de Euroconsumers, que acusaron conjuntamente a Ryanair de engañar a los pasajeros con falsas advertencias de escasez de plazas disponibles y precios engañosos.