En los últimos quince días, los operadores han suprimido casi dos millones de plazas de sus programaciones mensuales, según datos de la empresa de análisis Cirium.
Esta oleada de cancelaciones y el uso de aviones más pequeños responden a la escasez mundial de combustible de aviación, provocada por el conflicto de Irán y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz.
Entre las compañías más afectadas están British Airways, Lufthansa, Air France y Turkish Airlines. Lufthansa ya ha adoptado las medidas más agresivas de Europa, recortando 20.000 servicios de corto recorrido de su programación de verano.
El coste del combustible se ha más que duplicado desde el inicio del conflicto, y aunque las compañías británicas han estado protegidas por acuerdos de compra anticipada, esta protección terminará en las próximas semanas.
Los expertosde Goldman Sachs advierten de que el Reino Unido es el país con mayor riesgo de racionamiento debido a su fuerte dependencia de las importaciones y a la falta de capacidad de refino.
Ante este escenario, el Gobierno británico ha suspendido las normas sobre el uso obligatorio de "franjas horarias" aeroportuarias, lo que permite a las aerolíneas reducir sus flotas sin penalizaciones económicas.
Se espera que los recortes sean más significativos en las rutas con alta frecuencia diaria, donde los pasajeros pueden ser reubicados en otros servicios, aunque muchos viajeros podrían tener que acortar sus vacaciones o cancelar su viaje por completo.







