"No se debe abusar de nuestro sistema de visados. Por eso tomo la decisión sin precedentes de denegar visados a ciudadanos que pretendan aprovecharse de nuestra generosidad", declaró la ministra británica del Interior, Shabana Mahmood, citada en un comunicado del Ministerio del Interior. La decisión entrará en vigor el 26 de marzo, precisó el ministerio.
El anuncio se produce en un momento en que el gobierno laborista de Keir Starmer ha prometido reducir la inmigración legal e ilegal, en medio del auge del partido antiinmigración Reform UK.
Las solicitudes de asilo en el Reino Unido alcanzaron un récord en 2024 (108.138 solicitudes) antes de descender ligeramente en 2025 (100.625).
Londres justifica la decisión afirmando que las solicitudes de asilo de personas que entraron legalmente en el país se han "más que triplicado desde 2021", alcanzando casi 133.760.
Las solicitudes de estudiantes de Afganistán, Camerún, Myanmar y Sudán aumentaron un 470% entre 2021 y 2025, según el Ministerio del Interior. A partir de ahora también se denegarán los visados de trabajo cualificado a los afganos.
Según el Ministerio del Interior, "son necesarias medidas drásticas", dado que el apoyo financiero a los solicitantes de asilo cuesta a los contribuyentes británicos "más de 4.000 millones de libras" (4.600 millones de euros) anuales.
En noviembre, el gobierno laborista anunció una amplia reforma de la política de asilo para disuadir a los inmigrantes de cruzar el Canal de la Mancha en pateras.
La reforma, cuyas disposiciones aún deben votarse en el Parlamento, estipula, en particular, que los refugiados deben esperar 20 años antes de poder solicitar la residencia permanente.
Desde el 2 de marzo, el estatuto de refugiado en el Reino Unido se concede a todos los nuevos solicitantes por un periodo renovable de 30 meses, en lugar de los cinco años anteriores.








