Dos meses después del inicio del conflicto en Oriente Medio, el mercado inmobiliario en Portugal mantiene una postura cautelosa, sin registrar impactos profundos inmediatos, pero bajo la amenaza de efectos graduales sobre la economía.
Durante el Salón Inmobiliario de Portugal (2026), los profesionales del sector destacaron que la robustez de la demanda y el déficit estructural de la oferta siguen sosteniendo el mercado, aunque se observa un ambiente más ponderado en la toma de decisiones entre compradores e inversores en medio de esta nueva nube de incertidumbre.
El verdadero riesgo para la estabilidad del sector reside en la inflación y los tipos de interés, ya que una interrupción prolongada de las cadenas logísticas y energéticas podría elevar los costes de construcción y obligar a los bancos centrales a endurecer su política monetaria.
Esta presión ya se reflejó en los mercados financieros en marzo, cuando la incertidumbre provocó una de las mayores subidas de los tipos Euribor de los últimos tres años, anticipando un empeoramiento directo del coste del crédito a la vivienda y de la carga financiera de las familias.
El 30 de abril de 2026, se espera que el Banco CentralEuropeo (BCE) mantenga una postura prudente sobre los tipos de interés oficiales, al tiempo que valora el salto de la inflación en la eurozona hasta el 2,6% y las nuevas previsiones que apuntan a una aceleración en Portugal hasta el 2,8% este año.
Aunque el sector ya está experimentando una "nueva normalidad" de altos costes heredados de conflictos anteriores, los expertos creen que la capacidad de adaptación será crucial para mantener activo el mercado, a pesar de la desaceleración prevista del PIB del 1,8% en 2026.







