Según él, la aerolínea se enfrenta ahora a una situación crítica, con desvíos de vuelos casi diarios debido a comportamientos perturbadores, en claro contraste con la media de un solo desvío a la semana registrada hace una década.

O'Leary criticó duramente los bares de los aeropuertos que sirven alcohol a altas horas de la madrugada, cuestionando la necesidad de tomar cerveza a las cinco o seis de la mañana. El dirigente de la aerolínea subrayó que este tipo de comportamiento no sólo pone en peligro la seguridad y el bienestar a bordo, sino que también representa un desafío operativo constante para las tripulaciones.

En respuesta a esta tendencia creciente, Ryanair ya ha iniciado varias acciones legales contra los pasajeros responsables de las interrupciones, tratando de recuperar las importantes pérdidas financieras derivadas de los desvíos y retrasos.