El proyecto de ley fue presentado por la diputada Vanessa Barata, que defendió la necesidad de un periodo mínimo de estancia en Portugal para que los inmigrantes puedan acceder a las prestaciones sociales, subrayando que no se puede pretender que los contribuyentes paguen subsidios a quienes llegan a Portugal.
La diputada de Chega citó, como ejemplo, que el Complemento de Solidaridad para Mayores (CSI) sólo se concede a quienes tienen 6 años de residencia legal en Portugal, mientras que no existe un requisito similar para la Renta Social de Inserción (RSI).
Aprovechó la ocasión para retar inmediatamente al PSD a posicionarse, señalando que la propuesta de Chega "es una prueba de fuego para los que dicen querer una inmigración regulada y un control de la justicia social."
Partidos de derechas
Paulo Edson Cunha, del PSD, afirmó que "la medida tiene todas las posibilidades de ser inconstitucional" y recordó que esta cuestión ya fue rechazada en 2015.
El diputado socialdemócrata también consideró la propuesta "inmoral" y "absolutamente innecesaria."
Para terminar, el líder de Chega recordó la postura del ex primer ministro Pedro Passos Coelho, que en 2011 había defendido un periodo mínimo de residencia para que los inmigrantes accedieran a las prestaciones sociales, y preguntó a los diputados del PSD: "¿Qué os ha pasado?"
Para IL, la diputada Joana Cordeiro argumentó que "el problema que Chega dice querer resolver no existe" porque el número de beneficiarios de la Renta de Inserción Social está en los niveles más bajos de los últimos 20 años.
El liberal también consideró que el proyecto de Chega "no sólo es políticamente erróneo, sino también jurídicamente muy dudoso" y lo calificó de "propaganda populista".
João Almeida, del partido CDS-PP, comenzó diciendo que "no es verdad que los inmigrantes no coticen, pero tampoco es verdad que no haya cientos de miles de inmigrantes en Portugal que no cotizan y que tienen derecho a prestaciones sociales".
En cuanto a la RSI (Renta de Integración Social), el diputado argumentó que "tiene sentido que haya un mínimo de años de residencia para acceder a ella."
Partidos de izquierda
En la izquierda, el diputado del Partido Socialista (PS) Pedro Delgado Alves afirmó que el partido rechazará la propuesta, destacando su "fragilidad jurídica" y su posible inconstitucionalidad.
Para el diputado del Bloco de Esquerda Fabian Figueiredo, la propuesta del partido Chega "es un prodigio de ficción estadística", recordando que más de 840.000 inmigrantes cotizan activamente a la Seguridad Social, que "inyectó 4.000 millones de euros sólo en el último año".
Acusó al partido de querer combatir problemas que no existen, mientras cuenta con militantes como Mafalda Livermore que explotan a los inmigrantes alquilando infraviviendas, lo que fue denunciado a través de un informe de RTP, y que llevó al líder de Chega, André Ventura, a solicitar una protesta.
El diputado de Livre Tomás Cardoso afirmó que "Chega trae más de lo mismo" y que el partido "no quiere inmigrantes y punto", mientras que el único diputado del partido Pessoas-Animais-Natureza (PAN) acusó a Chega de recuperar su "obsesión" con los inmigrantes.
Inês Sousa Real aprovechó la ocasión para argumentar que no son los inmigrantes los que pesan sobre las arcas del Estado, sino los residentes no habituales, que "se llevan 1.700 millones de euros cada año de las arcas del Estado".
La única diputada del partido Juntos pelo Povo (JPP) defendió que el camino a seguir no es elegir entre portugueses y extranjeros y criticó la creación de barreras que empujan a las familias a la pobreza.







