Según el índice de precios de la vivienda, el cuarto trimestre de 2025 registró un incremento interanual del 18,9%, con lo que el crecimiento medio anual se situó en el 17,6%.
Este valor constituye un récord absoluto en la serie del Instituto Nacional de Estadística (INE), en un año en el que el dinamismo del sector también se hizo patente en el volumen de negocio, con operaciones de compraventa que rozaron las 170.000 unidades.
A pesar de esta revalorización récord, los datos de tasaciones bancarias hasta febrero de 2026 muestran que el mercado residencial mantiene una sólida trayectoria en el arranque del nuevo año. Sin embargo, los analistas advierten de factores moderadores que podrían frenar esta escalada de precios en los próximos meses.
La persistencia del conflicto en Oriente Próximo, con sus efectos directos sobre la confianza de los hogares y la reducción de la renta disponible por las presiones inflacionistas, se perfila como el principal elemento capaz de enfriar la demanda y estabilizar el mercado inmobiliario nacional.
Que esta subida del IPC persista en los próximos meses dependerá ahora únicamente de la evolución de los acontecimientos geopolíticos y de la duración del conflicto, que sigue siendo el principal factor de incertidumbre para la estabilidad de los precios en Portugal y en la zona euro.








