Según el informe anual de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros(CLIA), publicado este lunes, 80.000 portugueses se embarcaron en cruceros el año pasado, un aumento impulsado por el alto índice de fidelidad y la diversificación de los itinerarios.

El impacto económico de esta industria en el país alcanzó los 940 millones de euros, con una contribución directa de 410 millones al PIB y el mantenimiento de 9.800 puestos de trabajo.

Según los datos de la CLIA, la mayor parte de esta contribución procede de las compras directas realizadas por las compañías de cruceros a proveedores en Portugal, por un total de 174 millones de euros, a los que hay que sumar 150 millones de euros de gasto de pasajeros y tripulantes en comercios locales.

En cuanto al perfil del viajero portugués, la edad media es de 48 años, con una marcada preferencia por los cruceros de ocho días. El Mediterráneo sigue siendo el destino preferido, seguido del Caribe, las Bahamas y las Bermudas.

Nikos Mertzanidis, Director Ejecutivo de CLIA Europa, destaca que este modelo turístico "previsible y altamente organizado" tiene un efecto multiplicador en las economías locales, señalando que cerca del 60% de los pasajeros regresan de forma independiente a los destinos que visitaron por primera vez durante una escala.

A escala europea, el sector prepara un ciclo de inversiones sin precedentes para responder a las nuevas exigencias medioambientales.

Actualmente, el 57% de los buques en construcción están equipados con motores multicombustible, como parte de un plan para integrar más de 60 nuevos buques en la flota mundial de aquí a 2037.

Para 2026, está prevista la entrada en servicio de ocho nuevos buques, lo que representa una inversión inmediata de 6.600 millones de dólares y refuerza el compromiso de transición hacia soluciones energéticas más limpias y hacia experiencias más inmersivas y prolongadas para los visitantes en los puertos de escala.