Según los datos más recientes del portal Imovirtual, publicados el 6 de abril, la demanda de viviendas en las zonas costeras registró un asombroso crecimiento del 143,7% en el último año, superando con creces el interés en el interior del país.
Récord de búsquedas
En marzo, el volumen de búsquedas alcanzó las 139.308, señal inequívoca de que la proximidad del océano ha dejado de ser un privilegio de segundas residencias para convertirse en una opción de estilo de vida prioritaria en diversos estratos de la sociedad portuguesa.
Esta nueva realidad está siendo impulsada por la aparición de nuevos puntos de atracción inmobiliaria, donde municipios como Lagos (+416%) y Tavira (+302%) lideran el crecimiento, pero con una demanda que ahora se expande significativamente a zonas como Grândola, Caldas da Rainha y Mafra, diversificando las opciones disponibles e inyectando vitalidad a regiones situadas fuera de los grandes centros urbanos.
Democratización
Simultáneamente, hay una democratización del acceso a estos lugares, ya que el presupuesto medio buscado en las zonas costeras disminuyó un 9,5%, hasta 426.666 euros.
Según Sylvia Bozzo, Directora de Marketing de Imovirtual, este descenso indica que el mercado está atrayendo compradores con expectativas más realistas, lo que se ve reforzado por el ajuste de precios en el Sur, donde regiones tradicionalmente más caras, como Lisboa y Faro, registraron descensos en el presupuesto medio buscado del -21% y -27%, respectivamente, lo que las hace relativamente más competitivas en el contexto actual.
Redistribución de la demanda
A pesar de este entusiasmo y de la redistribución geográfica de la demanda, los datos también revelan algunos desafíos, con el Norte y el Centro estableciéndose como áreas de fuerte revalorización que requieren mayores inversiones.
En Oporto, por ejemplo, el presupuesto medio se disparó un 32%, alcanzando los 520.000 euros, mientras que en Coimbra el aumento fue del 20%, lo que sigue presionando a quienes buscan una vivienda en estas principales ciudades.
Sin embargo, la interpretación general de los expertos es que se trata de una transformación positiva y equilibrada: el "boom" de las casas de playa está transformando el paisaje nacional, confirmando que los portugueses están encontrando formas innovadoras de conciliar sus necesidades financieras con el deseo de vivir junto al océano, reconfigurando así el panorama del sector para los próximos años.








