En un informe titulado "Implicaciones para la cohesión territorial, las políticas públicas y la gobernanza de la migración", la estructura de la Agencia de Integración, Migración y Asilo advierte de que el interior del país está cambiando y requiere nuevas respuestas del Estado, las autoridades locales y los servicios públicos.
Es "esencial reforzar la capacidad institucional de los municipios con fuerte crecimiento de la población extranjera", así como fortalecer la "inspección de trabajo" con servicios de "vivienda y transporte dignos" para estas poblaciones, señala el documento.
Los autores defienden que los datos migratorios se integren "en tiempo real en la planificación sanitaria, educativa y de vivienda del país", en lugar de la "actual desconexión entre la producción estadística, la planificación sectorial y la toma de decisiones", que "limita significativamente la capacidad de respuesta de las políticas públicas".
El documento alerta de la "sobrecarga de los servicios públicos locales, la precarización del trabajo migrante en el medio rural y la intensificación de las tensiones sociales asociadas a la segregación residencial" como factores de riesgo, subrayando que la "ausencia de respuestas públicas adaptadas a esta nueva geografía migratoria podría exacerbar las desigualdades territoriales, debilitar la cohesión social y comprometer la capacidad de gobernanza local en múltiples territorios".
Población extranjera residente
En 2024, la población extranjera residente en Portugal - 1.543.697 personas - "ya no se concentra exclusivamente en las grandes áreas metropolitanas" y esta "nueva geografía migratoria" muestra "una creciente dependencia de la mano de obra extranjera en sectores como la agricultura intensiva, el turismo, la industria, la logística y los cuidados, al tiempo que contribuye a mitigar la despoblación y el envejecimiento demográfico en amplias zonas del interior".
Por ello, los autores de la OM, dirigidos por el sociólogo Pedro Góis, proponen "un conjunto de medidas estructurales, a saber, el refuerzo de la capacidad institucional de los municipios, la diferenciación territorial de las políticas, la integración de datos en tiempo real en la planificación pública, la lucha contra la desinformación y el refuerzo de la cooperación entre países de origen y destino, que son esenciales para garantizar una gobernanza de la migración más eficaz, equitativa y sostenible".
Papel de los emigrantes
En los últimos años, "en estas zonas escasamente pobladas", los inmigrantes han dejado de desempeñar un papel meramente complementario y han asumido una función absolutamente estructural en el sostenimiento de la actividad económica local.
Los inmigrantes han contribuido a "mitigar procesos de despoblación, reactivar servicios, mantener en funcionamiento escuelas y sostener economías locales que, en ausencia de inmigración, estarían en riesgo de colapso funcional", según el informe publicado hoy.
Por ello, "este nuevo ciclo migratorio plantea retos" a las políticas públicas que "siguen, en gran medida, ancladas en un modelo urbano-metropolitano de acogida e integración, poniendo de manifiesto las dificultades para responder a la creciente internalización de la inmigración y la fragilidad administrativa de muchos municipios de baja densidad".
Sin "una coordinación sólida entre las políticas migratorias, las políticas de desarrollo territorial, las políticas de vivienda, sanidad, educación y empleo", advierten los autores, aumentan "los riesgos de precariedad laboral, segregación residencial y tensiones sociales".
Inmigración por regiones
El Algarve es una región de fuerte presión migratoria en la que coexisten dos perfiles distintos -inmigrantes económicos y "residentes extranjeros jubilados o económicamente independientes"-, una situación que ejerce más "presión sobre el mercado de la vivienda" y "profundiza las desigualdades sociales y acentúa los procesos de segmentación socioespacial".
Según el informe, el Alentejo, en particular "municipios como Odemira, Ferreira do Alentejo, Beja y Serpa, se han convertido en territorios centrales para la agricultura superintensiva y la producción agroexportadora, profundamente ancladas en el uso de mano de obra inmigrante".
El interior central y septentrional, en cambio, asiste a la "repoblación de territorios envejecidos y despoblados" y "los municipios de baja densidad han empezado a integrar a trabajadores extranjeros en la atención a la tercera edad, la agricultura a pequeña escala, la restauración, el comercio y los servicios públicos indirectos".
Capacidad administrativa reducida
Sin embargo, "la reducida capacidad administrativa y técnica de muchos de estos municipios limita la respuesta en términos de políticas de integración, vivienda, sanidad y educación", advierten los autores, que señalan que esta diversidad requiere "soluciones adaptadas a la escala y características específicas de cada territorio", entre otras cosas porque hay municipios en los que el porcentaje de extranjeros ha alterado el tejido social.
"Casos como Aljezur, Vila do Bispo, Monchique, Idanha-a-Nova, Vila Nova de Poiares, entre otros" son "verdaderos territorios laboratorio de la política migratoria en Portugal, donde los efectos positivos y los riesgos asociados a la inmigración son más intensos e inmediatos", advierten.







