"Ya no reproduzco series extensas; todas las piezas están numeradas y diseñadas para una persona concreta, con una historia detrás. Esto me permite innovar libremente, siendo fiel al gesto manual, al material y a la identidad de la marca".
Liliana procede de una familia de ceramistas; su abuelo tenía una fábrica, por lo que ha estado en contacto con el barro desde que era pequeña. De su abuelo también heredó la resiliencia, que le ha ayudado muchas veces a superar retos.
Crecer en Barcelos, una región ligada a las tradiciones artesanales portuguesas, modeló su sentido de la belleza y la forma. La ciudad tiene una fuerte tradición artesanal en alfarería, cerámica y arte figurativo, y este entorno le enseñó a valorar el toque humano, el material y la idea de que cada pieza puede tener un alma.
Además, crecer rodeada de colores, texturas y formas arraigadas en la arcilla y los procesos manuales la llevó a reconocer que la belleza puede residir en las imperfecciones y en los acabados que revelan las manos que los crearon.
"En Barcelos aprendí a respetar el material, la técnica y la paciencia de la elaboración. Siento que esta tradición me da una base para experimentar y aprender de las formas tradicionales, permitiéndome reinventarlas y reinterpretarlas con una perspectiva contemporánea, pero con raíces. En cada pieza creo esta conexión con la tierra, con la artesanía y con la historia de Barcelos".
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Liliana estudió en Londres, y durante esos años descubrió un nuevo mapa de la vida. Sus horizontes se ampliaron y el crecimiento se hizo inevitable. Dejó atrás su zona de confort y abrazó culturas que la transformaron.
Después de sus estudios, Liliana decidió volver a casa y empezar algo profundamente arraigado en la tradición.
"Cuando viajé a Londres, nunca fue con la idea de quedarme para siempre. Podría haber pasado; la vida a veces nos lleva por caminos que nunca imaginamos. Pero mi idea inicial siempre fue centrarme en la experiencia, conocer gente, ampliar mis horizontes y, sobre todo, descubrirme a mí misma. En el fondo, probarme a mí misma que sería capaz de estar sola en un país".
La marca de Liliana viene de la tierra: de su infancia, de su esencia y de sus raíces. Cada una de sus piezas tiene una historia, y cada una es especial.
Por ejemplo, las piezas de la colección DisFunction se crearon específicamente para la última edición de la Semana del Diseño de Lisboa. Con esta colección, Liliana quería mostrar que sus piezas no necesitan necesariamente una función específica. La gente mira y dice: "Es una taza", "Es un jarrón" o "Es otra cosa". Pero lo que ella quiere mostrar es que puede ser lo que queramos, o simplemente no hacer nada. Porque esa "nada" también forma parte de la vida, y es buena. Podemos ser quienes queramos, sin etiquetas.
De este modo, las piezas de esta colección se convierten en algo más que un objeto: son una declaración. Es una invitación a la libertad, la reinvención y la reflexión. "Lo que yo, como artista, me esfuerzo por crear son piezas con alma, con historia y con espacio para que quienes se las lleven a casa les den su propio significado".
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Incluso a medida que la marca crece, Liliana ha optado por permanecer en el estudio porque cree que la mano humana y el toque personal son lo que hace que cada una de sus piezas sea única. Participa plenamente en todo el proceso creativo, desde el moldeado en el torno de alfarero hasta la cocción y el acabado. "Quiero que cada pieza lleve mi firma, no sólo simbólica, sino literalmente en las manos que la hicieron".
Para Liliana, trabajar la arcilla es realmente relajante y liberador. Cuando se sienta, el tiempo se ralentiza y todo lo demás desaparece por un momento.
"Tus manos están inmersas en el material; puedes sentir la textura de la arcilla, la ligera resistencia al girar, y esta conexión mantiene mi mente en el momento presente. Es casi meditativo; los estudios demuestran que moldear arcilla puede reducir el cortisol (la hormona del estrés) y llevarnos a un estado de calma y atención plena".
Al mismo tiempo, es físico: centrar la arcilla, estirar las paredes, moldear la forma. Es esta mezcla de fisicalidad y quietud lo que hace del estudio un lugar donde sentirse libre para explorar, experimentar y siempre volver.
"Cada hora en el torno es un viaje de transformación en la arcilla y de transformación en mí misma".
Los días que no está inmersa en la producción, Liliana se permite respirar y explorar. Estos días más tranquilos son tan importantes como los de producción; permiten que la arcilla descanse y que la mente de Liliana divague. Es durante estas pausas cuando nuevas formas y nuevas inspiraciones empiezan a tomar forma. Lee un libro o va a ver una exposición y absorbe energía, ideas y texturas. También le gusta practicar paddleboarding, yoga y viajar.
Las piezas de Liliana se pueden adquirir en galerías, tiendas y concept stores de todo el mundo, así como directamente en línea a través del sitio web oficial, Terrakota.pt.
"Cuando alguien sostiene una de mis piezas, espero que se sienta sereno, conectado, centrado. Quiero que el objeto sea algo más que una pieza, un momento de calma en un día ajetreado, un recordatorio de la mano humana que le dio forma y una suave invitación a frenar, respirar y apreciar."
Para descubrir las creaciones de Liliana, echa un vistazo a su perfil de Instagram @liliana.silva.artist.





