La iniciativa pretende analizar cómo influyen las condiciones marinas, como presión constante, temperatura estable y ausencia de luz, en la maduración del vino en comparación con los métodos tradicionales de bodega. El 24 de abril de 2026 se recogieron muestras de botellas y de una barrica que habían permanecido sumergidas durante más de un año para realizar pruebas técnicas.

Desde marzo de 2025, se han colocado en el fondo del mar aproximadamente 3.000 botellas. Quinta do Canhoto está probando un Alicante Bouschet 2023 utilizando varios métodos, incluida una barrica de roble francés de 225 litros, que los organizadores consideran una primicia mundial.

Según las evaluaciones preliminares del enólogo Jorge Páscoa, los vinos envejecidos bajo el agua muestran una evolución ligeramente más rápida, al tiempo que demuestran una mayor elegancia y unos taninos más suaves.

El proyecto incluye el seguimiento técnico de la empresa Adega do Mar y el apoyo del Ayuntamiento de Albufeira. Además del componente enológico, el proceso confiere a las botellas un aspecto visual único a través de la fijación natural de organismos, como ostras y percebes.

Estratégicamente, los productores planean lanzar catas premium a finales de este año y están considerando experiencias en las que los visitantes puedan recoger sus propias botellas. El proceso de evaluación continúa con catas trimestrales para determinar el momento ideal para la cosecha final.